Mahnaz -Parinaz Izadyar-, una enfermera viuda de 40 años, debe lidiar día a día con su hijo adolescente. Aliyar -Sinan Mohebi - ha sido expulsado de la escuela y las tensiones familiares no hacen más que aumentar. Poco después de su compromiso con Hamid -Payman Maadi-, su novio, sobreviene un trágico accidente. Tras el hecho, Mahnaz se enfoca en la búsqueda de justicia y reparación, enfrentando la pérdida y la traición en una espiral que parece no tener fin.
El director iraní Saeed Roustayi escribe y dirige una historia concebida por Azad Jafarian, un drama sobre una mujer y un niño ambientado en una realidad social muy distinta de la occidental. Se trata de una cultura radicalmente diferente, con ritos y costumbres que pueden resultar incluso chocantes, en la que el patriarcado estructura buena parte de la vida cotidiana, mientras las mujeres, relegadas habitualmente a papeles secundarios, o aceptan ese orden o se rebelan asumiendo grandes costos.
En esta cinta, que tiene un antes y un después del incidente, no solo existe la diferencia entre mujeres y hombres. Desde una mirada marcadamente femenina, el director se propone mostrarnos otros dos mundos, el de los adultos y el de los niños -por ello el título original “Mujer y Niño”-, para acentuar la distancia entre ambos universos, exponer las tensiones de la vida cotidiana y reflejar mejor las constantes tensiones de la vida cotidiana.
En el momento en que se produce el giro, la crisis pasa a dominar el relato. Es justo la mitad del metraje y el dolor es incontenible. La actriz Parinaz Izadyar lo vive intensamente. No parece interpretarlo; lo habita, en una caracterización que compromete a la audiencia. En ese instante, sus objetivos cambian y la película también. El deseo de superar la tragedia choca de frente con las dificultades de un sistema que parece estar absolutamente en contra. Ni la escuela de su hijo ni la justicia entienden la situación. Su otra hija parece no existir. Su madre, su hermana y su exnovio, a esa altura, tampoco empatizan con quien atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida.
El descubrimiento gradual de lo que realmente ocurrió, sumado a cambios importantes en su núcleo más cercano, ahonda la inestabilidad de la protagonista. A partir de allí, el relato toma un nuevo rumbo y el camino hacia la sanación se torna todavía más pedregoso y complejo. Se trata de un viaje con destino incierto, que nos mantiene alerta y cuyo final difícilmente podemos prever.
“Woman and Child” está muy bien filmada y maneja adecuadamente el ritmo, adoptando pausas e imprimiendo velocidad según cada necesidad, lo que configura un metraje coherente que no pierde foco. Tomas amplias, efectivos distanciamientos visuales y una serie de encuadres no tradicionales dan a las escenas una frescura y dinamismo poco habituales. Saeed Roustayi nos hace sentir que estamos allí, como observadores, o bien como parte de la acción. De esa forma, nos sumerge en las emociones de sus protagonistas y también nos obliga a tomar una postura frente a los acontecimientos, en un viaje íntimo que atrapa nuestra atención.
Ficha técnica
Título original: Woman and Child
Año: 2025
Duración: 131 minutos
País: Irán
Compañías: Coproducción Irán-Francia; Boshra Film, Goodfellas Media
Género: Drama | Maternidad. Familia
Guion: Saeed Roustayi. Historia: Azad Jafarian
Música: Ramin Kousha
Fotografía: Adib Sobhani
Reparto: Parinaz Izadyar, Payman Maadi, Hasan Pourshirazi, Fereshteh Sadre Orafaee, Sahar Goldoost, Soha Niasti, Arshida Dorostkar, Sinan Mohebi, Kaveh Ebrahim
Dirección: Saeed Roustayi
martes, 9 de junio de 2026
domingo, 7 de junio de 2026
Mil Pedazos - Por Juan Pablo Donoso
Inquietante película chilena inspirada en una tragedia familiar verdadera.
Rodada principalmente en la región de Coquimbo, destacando los paisajes de Vicuña y el Valle del Elqui.
Lo más elocuente es el título: tras un accidente carretero, además del auto, una familia queda hecha “mil pedazos”.
Así quedan – psíquica y existencialmente - sus miembros sobrevivientes.
Más que un relato lógico de los hechos, el guion prioriza el desarrollo interno - individual y minimalista - de cómo cada uno de los personajes – de manera tan diferente - aborda las consecuencias, y afronta su duelo.
Si bien el argumento posee linealidad, el filme se centra en la evolución afectiva - por separado - de los padres de la hijita fallecida.
Además del tortuoso desarrollo del proceso, impacta la trágica opción final de cada uno de ellos.
¿Qué rol juega el Amor aquí? Misterio insondable. Cuando a veces constituye el máximo vínculo redentor para las almas acongojadas, en otras, gatilla para siempre la separación de los que alguna vez se amaron.
A la luz de dolores tan profundos, sería perverso e insensato juzgarlos. Solo nos queda el divino recurso de la COMPASIÓN.
Por ello, quienes esperan del relato una fábula tradicional, se sentirán decepcionados al término. Para comprender la motivación poética de sus autores recomendamos solo empatizar con el dolor de sus personajes centrales, y acompañarlos en sus destinos. Y esto, los intérpretes lo transmiten con talento y auténtico compromiso.
Excelentes trabajos actorales de Daniel Muñoz, como el padre, de Paola Giannini como la madre, y de Emilia Rodríguez como la pequeña. Igual, eximia la fotografía y cámara de Eduardo Bunster para ambientarnos en la desolación de aquellos paisajes del Norte Chico de nuestro país. Otro tanto contribuye la música de Mowat.
MÁS QUE UNA RESEÑA COHERENTE ES UN LLAMADO A LA COMPASIÓN. REQUIERE REFLEXIÓN POSTERIOR.
Rodada principalmente en la región de Coquimbo, destacando los paisajes de Vicuña y el Valle del Elqui.
Lo más elocuente es el título: tras un accidente carretero, además del auto, una familia queda hecha “mil pedazos”.
Así quedan – psíquica y existencialmente - sus miembros sobrevivientes.
Más que un relato lógico de los hechos, el guion prioriza el desarrollo interno - individual y minimalista - de cómo cada uno de los personajes – de manera tan diferente - aborda las consecuencias, y afronta su duelo.
Si bien el argumento posee linealidad, el filme se centra en la evolución afectiva - por separado - de los padres de la hijita fallecida.
Además del tortuoso desarrollo del proceso, impacta la trágica opción final de cada uno de ellos.
¿Qué rol juega el Amor aquí? Misterio insondable. Cuando a veces constituye el máximo vínculo redentor para las almas acongojadas, en otras, gatilla para siempre la separación de los que alguna vez se amaron.
A la luz de dolores tan profundos, sería perverso e insensato juzgarlos. Solo nos queda el divino recurso de la COMPASIÓN.
Por ello, quienes esperan del relato una fábula tradicional, se sentirán decepcionados al término. Para comprender la motivación poética de sus autores recomendamos solo empatizar con el dolor de sus personajes centrales, y acompañarlos en sus destinos. Y esto, los intérpretes lo transmiten con talento y auténtico compromiso.
Excelentes trabajos actorales de Daniel Muñoz, como el padre, de Paola Giannini como la madre, y de Emilia Rodríguez como la pequeña. Igual, eximia la fotografía y cámara de Eduardo Bunster para ambientarnos en la desolación de aquellos paisajes del Norte Chico de nuestro país. Otro tanto contribuye la música de Mowat.
MÁS QUE UNA RESEÑA COHERENTE ES UN LLAMADO A LA COMPASIÓN. REQUIERE REFLEXIÓN POSTERIOR.
Ficha técnica
2026 Drama familiar, rutera Chile - 1,30 hrs.
2026 Drama familiar, rutera Chile - 1,30 hrs.
Fotografía: Eduardo Bunster
Edición: Camilo Corbeaux, Victoria Lammers
Música: Mowat
Dir. de Arte: Polin Garbisú
Guion: Sergio Castro San Martín, Clarisa Navas
Actores: Daniel Muñoz, Paola Giannini, Emilia Rodríguez
Director: Sergio Castro San Martín
jueves, 4 de junio de 2026
Mil Pedazos - Por Carlos Correa Acuña
No estoy seguro de cuánto conviene saber sobre esta película antes de verla. En ocasiones, el conocer ciertos detalles nos condiciona y el llegar sin tener una idea preconcebida permite mayor libertad. Aunque también puede ocurrir lo contrario. En este caso, prefiero comenzar por la sinopsis oficial para luego profundizar en el análisis.
Padre, madre e hija salen de vacaciones y sufren un accidente, en la mitad del desierto, con graves consecuencias. La madre queda inconsciente y el padre intenta pedir ayuda para salvar a su hija. Tres meses después, la madre despierta del coma y emprende un largo camino con el fin de encontrar a su familia.
Desde la elección del formato, 4:3 en esta oportunidad, observamos que el director Sergio Castro San Martín no duda en tomar decisiones importantes. Las primeras imágenes resultan difíciles de interpretar; una conversación, una persona al interior de un auto, el paisaje de un árbol, una evidente decisión narrativa pues su objetivo es generar atmósferas sin entregar certezas.
La historia toma forma en el momento en que reconocemos a los integrantes de esa familia: Miguel (55), Isabel (45) y Emilia (9). Ellos preparan el viaje con distintos grados de ilusión. Emilia está feliz porque podrá usar la cámara digital que su padre Miguel le ha regalado. Isabel se resiste, porque no quiere abandonar sus labores, aunque sea por pocos días. Y Miguel impulsa en viaje con brío, porque tal vez sea la última posibilidad de salvar su matrimonio y mantener unida a su familia.
El accidente, información que bajo mi punto de vista no deberíamos conocer en forma previa, marca una ruptura decisiva. En ese momento resuena fuerte el título del filme: “Mil Pedazos”. Se rompe todo, absolutamente todo. ¿O ya estaba todo roto antes de ese momento? ¿Hay algún arreglo posible? La reacción de Miguel ante la tragedia sorprende. Toma una opción, elige un rumbo que trae consigo abandonar algo en una búsqueda de sentido más espiritual que material.
A continuación surge lo otro que ya sabemos de antemano: Isabel despierta tres meses después. Entre fragmentos aislados, no recuerda detalles de lo sucedido pero quiere encontrar a su hija y a su marido. Necesita saber qué pasó, dónde están, y comienza a buscarlos de forma incansable.
En este punto de la película, las preguntas cobran cada vez mayor protagonismo. ¿Cuál es la historia, la de Miguel o la de Isabel? ¿Lo que pasó en la ruta, es realidad o ficción? ¿Quién es Juan?
Sergio Castro San Martín construye este relato inspirado libremente en la historia del llamado “ermitaño de Las Chilcas”, un hombre que vivió por décadas en una cuesta de la Ruta 5 Norte cerca de Llay-Llay. Alimentado por camioneros y escaladores, su caso se transformó en un mito al desconocerse los motivos que tuvo para asumir esa forma de vida. Castro San Martín asume que esa particular decisión responde al abandono del sistema debido a una tragedia y lo traslada al personaje de Miguel.
Daniel Muñoz sostiene con solvencia una gran carga emocional. La primera parte de la película recae sobre él, y también en la joven Emilia Rodríguez, con quien logra una sintonía y un complemento muy natural. Muñoz casi no habla, solo gesticula, observa, dirige miradas perdidas y se mueve a la deriva por un paisaje que parece reflejar su estado interior. Cuando Isabel despierta, es el turno de Paola Giannini, quien compone un personaje doliente, que tampoco tiene un rumbo fijo pero sí posee el objetivo claro de encontrar a los suyos.
La película me dejó sensaciones encontradas. Primero, siento que faltó relato, cohesión narrativa. Está muy bien no ser predecible pero es necesario mantener una lógica interna. En segundo lugar, el director apela a varios recursos narrativos sin aparente relación, ni entre ellos ni con el hilo conductor. Me refiero al fluir del agua, a algunas tomas abiertas, a la acción de orinar en medio de las rocas, etc., elementos básicos que no logran construir un significado conjunto. El tercer punto, y tal vez donde tengo mis mayores reparos, radica en los numerosos elementos que quedan abiertos. Un ejemplo de esto es el tema de los recursos económicos de los que dispone la familia. La película nunca establece claramente ese punto, sin embargo, cuando Isabel emprende la búsqueda lo hace en un auto relativamente nuevo -y costoso-, cuya patente TVHZ68 entrega un dato de temporalidad que no puede obviarse. Otros detalles, como el hecho de que a la perrita no la veamos desde un comienzo, dan cuenta de un relato entrecortado y al mismo tiempo carente de puntos que entreguen dirección y unidad.
“Mil Pedazos”, ¿es un viaje, una experiencia, una reflexión o una historia personal? ¿Qué es, finalmente? Por supuesto el título es clave, porque alude a una metáfora que podemos asociar a la rotura de la vida en miles de pedazos, un quiebre total, sin salida, del que resulta imposible recomponerse. ¿Se podrán unir esos fragmentos de vida? O bien, en otras palabras, ¿qué es lo que podría lograr pegar cada una de las piezas?
Podríamos seguir profundizando y reflexionando, lo que es un mérito indudable de este trabajo que finalmente deja flotando una pregunta: ¿qué vamos a hacer? Porque ante un duelo, las vivencias son diferentes, la forma de enfrentar la vida de uno u otro puede ser totalmente opuesta y el resultado del proceso dependerá de las opciones que cada quien elija. Y tal como en la vida real, esta cinta ofrece varios finales posibles, con intuiciones, ensoñaciones e incertezas que quedan a la deriva esperando que nosotros les demos sentido según nuestro propio recorrido e historia personal.
Ficha técnica
Título original: Mil pedazos
Año: 2026
Duración: 90 minutos
País: Chile
Compañías: Coproducción Chile-España-Argentina; Latente Films, Amore Cine, Maluta Films, Panes Contenidos, Bikini Films, Inaudita
Género: Drama | Familia
Guion: Sergio Castro San Martín, Mara Pescio
Música: Mowat
Fotografía: Eduardo Bunster
Reparto: Daniel Muñoz, Emilia Rodríguez, Francisco Pérez-Bannen, Paola Giannini, Ximena Martín y Andrea Romero
Dirección: Sergio Castro San Martín
Padre, madre e hija salen de vacaciones y sufren un accidente, en la mitad del desierto, con graves consecuencias. La madre queda inconsciente y el padre intenta pedir ayuda para salvar a su hija. Tres meses después, la madre despierta del coma y emprende un largo camino con el fin de encontrar a su familia.
Desde la elección del formato, 4:3 en esta oportunidad, observamos que el director Sergio Castro San Martín no duda en tomar decisiones importantes. Las primeras imágenes resultan difíciles de interpretar; una conversación, una persona al interior de un auto, el paisaje de un árbol, una evidente decisión narrativa pues su objetivo es generar atmósferas sin entregar certezas.
La historia toma forma en el momento en que reconocemos a los integrantes de esa familia: Miguel (55), Isabel (45) y Emilia (9). Ellos preparan el viaje con distintos grados de ilusión. Emilia está feliz porque podrá usar la cámara digital que su padre Miguel le ha regalado. Isabel se resiste, porque no quiere abandonar sus labores, aunque sea por pocos días. Y Miguel impulsa en viaje con brío, porque tal vez sea la última posibilidad de salvar su matrimonio y mantener unida a su familia.
El accidente, información que bajo mi punto de vista no deberíamos conocer en forma previa, marca una ruptura decisiva. En ese momento resuena fuerte el título del filme: “Mil Pedazos”. Se rompe todo, absolutamente todo. ¿O ya estaba todo roto antes de ese momento? ¿Hay algún arreglo posible? La reacción de Miguel ante la tragedia sorprende. Toma una opción, elige un rumbo que trae consigo abandonar algo en una búsqueda de sentido más espiritual que material.
A continuación surge lo otro que ya sabemos de antemano: Isabel despierta tres meses después. Entre fragmentos aislados, no recuerda detalles de lo sucedido pero quiere encontrar a su hija y a su marido. Necesita saber qué pasó, dónde están, y comienza a buscarlos de forma incansable.
En este punto de la película, las preguntas cobran cada vez mayor protagonismo. ¿Cuál es la historia, la de Miguel o la de Isabel? ¿Lo que pasó en la ruta, es realidad o ficción? ¿Quién es Juan?
Sergio Castro San Martín construye este relato inspirado libremente en la historia del llamado “ermitaño de Las Chilcas”, un hombre que vivió por décadas en una cuesta de la Ruta 5 Norte cerca de Llay-Llay. Alimentado por camioneros y escaladores, su caso se transformó en un mito al desconocerse los motivos que tuvo para asumir esa forma de vida. Castro San Martín asume que esa particular decisión responde al abandono del sistema debido a una tragedia y lo traslada al personaje de Miguel.
Daniel Muñoz sostiene con solvencia una gran carga emocional. La primera parte de la película recae sobre él, y también en la joven Emilia Rodríguez, con quien logra una sintonía y un complemento muy natural. Muñoz casi no habla, solo gesticula, observa, dirige miradas perdidas y se mueve a la deriva por un paisaje que parece reflejar su estado interior. Cuando Isabel despierta, es el turno de Paola Giannini, quien compone un personaje doliente, que tampoco tiene un rumbo fijo pero sí posee el objetivo claro de encontrar a los suyos.
La película me dejó sensaciones encontradas. Primero, siento que faltó relato, cohesión narrativa. Está muy bien no ser predecible pero es necesario mantener una lógica interna. En segundo lugar, el director apela a varios recursos narrativos sin aparente relación, ni entre ellos ni con el hilo conductor. Me refiero al fluir del agua, a algunas tomas abiertas, a la acción de orinar en medio de las rocas, etc., elementos básicos que no logran construir un significado conjunto. El tercer punto, y tal vez donde tengo mis mayores reparos, radica en los numerosos elementos que quedan abiertos. Un ejemplo de esto es el tema de los recursos económicos de los que dispone la familia. La película nunca establece claramente ese punto, sin embargo, cuando Isabel emprende la búsqueda lo hace en un auto relativamente nuevo -y costoso-, cuya patente TVHZ68 entrega un dato de temporalidad que no puede obviarse. Otros detalles, como el hecho de que a la perrita no la veamos desde un comienzo, dan cuenta de un relato entrecortado y al mismo tiempo carente de puntos que entreguen dirección y unidad.
“Mil Pedazos”, ¿es un viaje, una experiencia, una reflexión o una historia personal? ¿Qué es, finalmente? Por supuesto el título es clave, porque alude a una metáfora que podemos asociar a la rotura de la vida en miles de pedazos, un quiebre total, sin salida, del que resulta imposible recomponerse. ¿Se podrán unir esos fragmentos de vida? O bien, en otras palabras, ¿qué es lo que podría lograr pegar cada una de las piezas?
Podríamos seguir profundizando y reflexionando, lo que es un mérito indudable de este trabajo que finalmente deja flotando una pregunta: ¿qué vamos a hacer? Porque ante un duelo, las vivencias son diferentes, la forma de enfrentar la vida de uno u otro puede ser totalmente opuesta y el resultado del proceso dependerá de las opciones que cada quien elija. Y tal como en la vida real, esta cinta ofrece varios finales posibles, con intuiciones, ensoñaciones e incertezas que quedan a la deriva esperando que nosotros les demos sentido según nuestro propio recorrido e historia personal.
Ficha técnica
Título original: Mil pedazos
Año: 2026
Duración: 90 minutos
País: Chile
Compañías: Coproducción Chile-España-Argentina; Latente Films, Amore Cine, Maluta Films, Panes Contenidos, Bikini Films, Inaudita
Género: Drama | Familia
Guion: Sergio Castro San Martín, Mara Pescio
Música: Mowat
Fotografía: Eduardo Bunster
Reparto: Daniel Muñoz, Emilia Rodríguez, Francisco Pérez-Bannen, Paola Giannini, Ximena Martín y Andrea Romero
Dirección: Sergio Castro San Martín
martes, 2 de junio de 2026
Ella y su Hijo - Por Juan Pablo Donoso
¡Un talentoso melodrama familiar persa!
Centrado fundamentalmente en las vivencias emocionales femeninas iraníes, donde los hombres - por tradición - lucen egoístas, crueles e insensibles.
Estupendas actuaciones de todos, en especial de Parinaz Izadyar, como la madre.
Prolijas, sobrias y logradas fotografía, música y edición.
Mahnaz (Izadyar), una enfermera viuda de 40 años, tiene que lidiar con su rebelde hijo, Aliyar (Mohebi), quien - ¡con razón! - ha sido expulsado de la escuela. Las tensiones familiares alcanzan su punto álgido durante la ceremonia de compromiso de la madre con su nuevo novio, Hamid (Maadi). Y ocurre un trágico accidente. Tras el percance, Mahnaz se verá obligada a afrontar la traición amorosa y la inconsolable pérdida del hijo.
A partir de ahí la veremos embarcarse en una tormentosa búsqueda de justicia.
Su director Saeed Roustaee, es uno de los más relevantes del cine contemporáneo iraní. Muy realista y capaz de crear relatos con fuerte carga emotiva y social. En 2022 ganó el Premio FIPRESCI en Cannes por Leila´s Brothers. Sus obras suelen centrarse en conflictos familiares. Por ello han sido sistemáticamente acusadas de insubordinación al régimen político-cultural imperante en su país.
Ante la creciente emancipación femenina del patriarcado que la oprime, Roustaee declaró: “Esta película trata sobre una mujer que no depende de ningún hombre. Su identidad no proviene de ser esposa, hija o madre”.
Para algunos espectadores la longitud y detallismo de sus escenas podrían estar al borde del sentimentalismo. Pero en su defensa diríamos que está filmada y editada con elegante sobriedad. Y las actuaciones se ven honestamente comprometidas con cada circunstancia.
Su final bien vale una lágrima de consuelo.
Fue nominada a la Palma de Oro y nuevamente ganadora del premio FIPRESCI en Cannes 2025
EMPÁTICA Y EMOTIVA. ACTORES SINCEROS EN UNA MUY ELABORADA REALIZACIÓN.
Ficha técnica
Titulo Original: زن و بچه - Zan va bache -
Centrado fundamentalmente en las vivencias emocionales femeninas iraníes, donde los hombres - por tradición - lucen egoístas, crueles e insensibles.
Estupendas actuaciones de todos, en especial de Parinaz Izadyar, como la madre.
Prolijas, sobrias y logradas fotografía, música y edición.
Mahnaz (Izadyar), una enfermera viuda de 40 años, tiene que lidiar con su rebelde hijo, Aliyar (Mohebi), quien - ¡con razón! - ha sido expulsado de la escuela. Las tensiones familiares alcanzan su punto álgido durante la ceremonia de compromiso de la madre con su nuevo novio, Hamid (Maadi). Y ocurre un trágico accidente. Tras el percance, Mahnaz se verá obligada a afrontar la traición amorosa y la inconsolable pérdida del hijo.
A partir de ahí la veremos embarcarse en una tormentosa búsqueda de justicia.
Su director Saeed Roustaee, es uno de los más relevantes del cine contemporáneo iraní. Muy realista y capaz de crear relatos con fuerte carga emotiva y social. En 2022 ganó el Premio FIPRESCI en Cannes por Leila´s Brothers. Sus obras suelen centrarse en conflictos familiares. Por ello han sido sistemáticamente acusadas de insubordinación al régimen político-cultural imperante en su país.
Ante la creciente emancipación femenina del patriarcado que la oprime, Roustaee declaró: “Esta película trata sobre una mujer que no depende de ningún hombre. Su identidad no proviene de ser esposa, hija o madre”.
Para algunos espectadores la longitud y detallismo de sus escenas podrían estar al borde del sentimentalismo. Pero en su defensa diríamos que está filmada y editada con elegante sobriedad. Y las actuaciones se ven honestamente comprometidas con cada circunstancia.
Su final bien vale una lágrima de consuelo.
Fue nominada a la Palma de Oro y nuevamente ganadora del premio FIPRESCI en Cannes 2025
EMPÁTICA Y EMOTIVA. ACTORES SINCEROS EN UNA MUY ELABORADA REALIZACIÓN.
Ficha técnica
Titulo Original: زن و بچه - Zan va bache -
2025 Drama social, maternidad, familia
Irán, Francia, Alemania - 2,11 hrs.
Fotografía: Adib Sobhani
Edición: Bahram Dehghani
Música: Ramin Kousha
Diseño Prod.: Mohammad Reza Delnavaz
Guion: Azad Jafarian y Saeed Roustaee (Historia)
Actores: Parinaz Izadyar, Sinan Mohebi, Payman Maadi
Director: Saeed Roustaee
lunes, 1 de junio de 2026
Backrooms - Por Juan Pablo Donoso
Nueva y misteriosa aventura psicológica inspirada en un exitoso vídeo-juego.
Se remonta a la idea de “salirse de la realidad” por accidente, y acceder a un lugar extraño que nunca debió existir.
Ambientada en 1990, seguimos a Clark (Chiwetel Ejiofor), acongojado por un reciente divorcio, y dueño de una tienda de muebles, que descubre en el sótano un portal hacia un laberinto de espacios interminables, similares a oficinas vacías.
Intrigado y perturbado, convence a su empleada Kat (Lukita Maxwell) y al novio de ella, Bobby (Finn Bennett), de ayudarlo a mapear esa extensión de salas y corredores surrealistas, con ruidos que sugieren algo peligroso acechando.
Clark le comunica esta experiencia a su terapeuta, Dra. Mary Kline (Renate Reinsve), quien la atribuye a la crisis sentimental de su paciente. Pero él insiste en el fenómeno. Invita a la pareja de empleados a internarse junto con él por los diversos salones del mágico lugar. En ellos hay muebles arrumbados y montones de ropa vieja abandonada.
Mientras más se internan, más se aventuran por túneles descendentes exponiéndose a peligrosas cavidades.
Llegará el momento en que la Dra., curiosa por la ausencia del paciente, ingresa a la tienda, recuerda el relato, y se interna en el siniestro laberinto para rescatarlo, hallar una respuesta y, también una salida de allí.
El tratamiento cinematográfico revela influencia de Kubric - en especial de sus filmes -2001, Odisea del Espacio - El Resplandor - Ojos Bien Cerrados - por el uso de amplios espacios vacíos, muy iluminados, con elementos inertes, pero llenos de misterio latente - y por los ángulos de cámara en especial durante los diálogos.
Si bien el vídeo-juego propone muchas opciones, la película, al ser unitaria y permitirnos acompañar a los personajes nos plantea una inquietante tesis psicológica: el peligro de abrir puertas que están ocultas en el subconsciente. Podríamos hallar fantasmas ignorados - a veces versiones siniestras de nosotros mismos - y que, incluso, pueden arrastrar consigo al terapeuta psiquiátrico, quien tampoco está libre de sus propios espectros.
La serie viral de YouTube creada por Kane Parsons, se basa en una de las “creepypastas” más famosas de internet.
Creepypastas: relato colaborativo que imagina la existencia de espacios ocultos fuera de la realidad. Carecen de autor único y versión definitiva. Evolucionan con el tiempo a medida que distintos usuarios agregan nuevas historias, imágenes y teorías.
A24 contrató a Kane Parsons para dirigir la adaptación cinematográfica. Hoy, con solo 20 años, se convierte en el director más joven en la historia del Estudio.
BELLA E INQUIETANTE ADAPTACIÓN DE UN VÍDEO-JUEGO. DESAFÍO PSICOLÓGICO BIEN DIRIGIDO Y ENCARNADO POR LAUREADOS ACTORES. PROVOCATIVA Y ENIGMÁTICA.
Ficha técnica
Título Original: Backrooms: sin Salida
Se remonta a la idea de “salirse de la realidad” por accidente, y acceder a un lugar extraño que nunca debió existir.
Ambientada en 1990, seguimos a Clark (Chiwetel Ejiofor), acongojado por un reciente divorcio, y dueño de una tienda de muebles, que descubre en el sótano un portal hacia un laberinto de espacios interminables, similares a oficinas vacías.
Intrigado y perturbado, convence a su empleada Kat (Lukita Maxwell) y al novio de ella, Bobby (Finn Bennett), de ayudarlo a mapear esa extensión de salas y corredores surrealistas, con ruidos que sugieren algo peligroso acechando.
Clark le comunica esta experiencia a su terapeuta, Dra. Mary Kline (Renate Reinsve), quien la atribuye a la crisis sentimental de su paciente. Pero él insiste en el fenómeno. Invita a la pareja de empleados a internarse junto con él por los diversos salones del mágico lugar. En ellos hay muebles arrumbados y montones de ropa vieja abandonada.
Mientras más se internan, más se aventuran por túneles descendentes exponiéndose a peligrosas cavidades.
Llegará el momento en que la Dra., curiosa por la ausencia del paciente, ingresa a la tienda, recuerda el relato, y se interna en el siniestro laberinto para rescatarlo, hallar una respuesta y, también una salida de allí.
El tratamiento cinematográfico revela influencia de Kubric - en especial de sus filmes -2001, Odisea del Espacio - El Resplandor - Ojos Bien Cerrados - por el uso de amplios espacios vacíos, muy iluminados, con elementos inertes, pero llenos de misterio latente - y por los ángulos de cámara en especial durante los diálogos.
Si bien el vídeo-juego propone muchas opciones, la película, al ser unitaria y permitirnos acompañar a los personajes nos plantea una inquietante tesis psicológica: el peligro de abrir puertas que están ocultas en el subconsciente. Podríamos hallar fantasmas ignorados - a veces versiones siniestras de nosotros mismos - y que, incluso, pueden arrastrar consigo al terapeuta psiquiátrico, quien tampoco está libre de sus propios espectros.
La serie viral de YouTube creada por Kane Parsons, se basa en una de las “creepypastas” más famosas de internet.
Creepypastas: relato colaborativo que imagina la existencia de espacios ocultos fuera de la realidad. Carecen de autor único y versión definitiva. Evolucionan con el tiempo a medida que distintos usuarios agregan nuevas historias, imágenes y teorías.
A24 contrató a Kane Parsons para dirigir la adaptación cinematográfica. Hoy, con solo 20 años, se convierte en el director más joven en la historia del Estudio.
BELLA E INQUIETANTE ADAPTACIÓN DE UN VÍDEO-JUEGO. DESAFÍO PSICOLÓGICO BIEN DIRIGIDO Y ENCARNADO POR LAUREADOS ACTORES. PROVOCATIVA Y ENIGMÁTICA.
Ficha técnica
Título Original: Backrooms: sin Salida
2026 Terror corporal y psicológico - ciencia ficción EE. UU. - 1,47 hrs.
Fotografía: Jeremy Cox
Edición: Greg Ng
Música: Kane Parsons, Edo Van Breemen
Diseño Prod.: Danny Vermette
Guion : Will Soodik, Kane Parsons
Actores: Renate Reinsve, Chiwetel Ejiofor, Mark Duplass
Director: Kane Parsons
La Reina Charlotte: Una historia de Bridgerton - Por Jackie O.
"Estaré contigo entre el cielo y la tierra"
Esta miniserie es una precuela y spin-off de la serie Bridgerton. La historia se basa libremente en una versión alternativa de la historia sobre el ascenso de Carlota de Mecklemburgo-Strelitz, a la prominencia y el poder a finales del siglo XVIII.
Basada en una historia real pero muy ficcionada para la pantalla, lo anterior se advierte para los "profesores de historia", vemos una fantasía, una melodrama romántico sobre la juventud de personajes conocidos de la serie Bridgerton, de quiénes fueron, qué hicieron, qué ocultaron, qué anhelaron...
Pero algo sale mal. En la noche de bodas comienzan los problemas, problemas que deben ocultar, porque Jorge tiene un secreto que teme revelar.
Así transcurre la serie, mostrándonos las costumbres reales que no deben distar tanto con la actualidad. De cómo van a apareciendo otros personajes que ya conocíamos, pero ahora sabemos cómo fue su vida de joven y por qué son como son en su vida de adultos.
A pesar de los problemas y secretos que de a poco van desenmarañándose, el amor de estos jóvenes gobernantes es puro y real. Un amor que, a veces, se transforma en algo inalcanzable, como una estrella fugaz, pero único y duradero como la luna.
Este trabajo mantiene una cuidadosa puesta en escena. Su música mezcla temas clásicos con piezas de música moderna, adaptadas a cuarteto de cuerda, y se escucha maravillosa. El vestuario es bello, con toques modernos. Las actuaciones son buenas, en especial los protagonistas que mantienen gran química.
El guión es meloso y, a veces, cursi, ideal para románticos y a quienes les gusten los dramas de época. Y sí, necesité más melodrama y cursilería.
Todo por el amor y el deber, con personajes que tienen y quieren ocultar mucha vulnerabilidad.
Disponible en Netflix.
Creado por Shonda Rhimes
Dirigido por Tom Verica
Protagonizada por: India Amarteifio, Arsema Thomas, Michelle Fairley, Ruth Gemmell, Corey Mylchreest, Golda Rosheuvel, Adjoa Andoh, Sam Clemmett
6 episodios. 2023.
Esta miniserie es una precuela y spin-off de la serie Bridgerton. La historia se basa libremente en una versión alternativa de la historia sobre el ascenso de Carlota de Mecklemburgo-Strelitz, a la prominencia y el poder a finales del siglo XVIII.
Basada en una historia real pero muy ficcionada para la pantalla, lo anterior se advierte para los "profesores de historia", vemos una fantasía, una melodrama romántico sobre la juventud de personajes conocidos de la serie Bridgerton, de quiénes fueron, qué hicieron, qué ocultaron, qué anhelaron...
Como toda realeza, y por el bien del país, los matrimonios son arreglados y eso le pasó a Charlotte, quien debió casarse con el rey Jorge sin conocerse, sin tener el mínimo de conocimiento el uno del otro. Pero justo en la boda, y al intentar escaparse de ella, Charlotte accidentalmente conoce a Jorge, y como si fuera un cuento de hadas (y lo es) se enamoran a primera vista. Dos bellos jóvenes de buenas familias y buenas intenciones, se unen para ser felices y darle herederos al pueblo.
Pero algo sale mal. En la noche de bodas comienzan los problemas, problemas que deben ocultar, porque Jorge tiene un secreto que teme revelar.
Así transcurre la serie, mostrándonos las costumbres reales que no deben distar tanto con la actualidad. De cómo van a apareciendo otros personajes que ya conocíamos, pero ahora sabemos cómo fue su vida de joven y por qué son como son en su vida de adultos.
A pesar de los problemas y secretos que de a poco van desenmarañándose, el amor de estos jóvenes gobernantes es puro y real. Un amor que, a veces, se transforma en algo inalcanzable, como una estrella fugaz, pero único y duradero como la luna.
Este trabajo mantiene una cuidadosa puesta en escena. Su música mezcla temas clásicos con piezas de música moderna, adaptadas a cuarteto de cuerda, y se escucha maravillosa. El vestuario es bello, con toques modernos. Las actuaciones son buenas, en especial los protagonistas que mantienen gran química.
El guión es meloso y, a veces, cursi, ideal para románticos y a quienes les gusten los dramas de época. Y sí, necesité más melodrama y cursilería.
Todo por el amor y el deber, con personajes que tienen y quieren ocultar mucha vulnerabilidad.
Disponible en Netflix.
Ficha técnica
Creado por Shonda Rhimes
Dirigido por Tom Verica
Protagonizada por: India Amarteifio, Arsema Thomas, Michelle Fairley, Ruth Gemmell, Corey Mylchreest, Golda Rosheuvel, Adjoa Andoh, Sam Clemmett
6 episodios. 2023.



