jueves, 3 de enero de 2019

Andamios - Por Juan Pablo Donoso

Inteligente y provocativo filme israelita. Trata del dilema existencial que tiene un adolescente judío en su patria de hoy.

Para algunos espectadores el relato parecerá una sucesión de momentos poco coherentes en la vida de Asher, el joven y rebelde protagonista (Asher Lax).

Pero el mérito del guionista y director (Matan Yair) es ponernos, con su cámara y edición, en la visión de mundo y el caos emotivo de ese muchacho que deberá definir su destino. Tal sería la motivación de su angustia, insolencia, y agresividad.

Su padre – Milo – es un ex convicto, rudo, que con gran esfuerzo creó una empresa de andamios para la construcción de edificios. Su mujer lo abandonó dejándole la tutela de su único hijo. El mayor anhelo del padre es que el muchacho domine el oficio y continúe con el negocio cuando él ya esté incapacitado.

El joven, todavía terminando el colegio, visualiza un destino chato para el resto de su vida. Intuye que existen otros valores, pero ignora cuáles son.

Surge la figura de un profesor de literatura que le abre horizontes de poesía y desarrollo intelectual. Asher se aferrará a este maestro como a un tablón de salvavidas. Y comenzará la pugna neurótica en la mente y el corazón del muchacho entre la imposición realista de su padre, y aquel horizonte expansivo, pero etéreo, que le abre el profesor.

A su vez, el maestro, casado y con un hijo en camino, tampoco ha dominado sus demonios internos, y toma para sí una resolución que desconcierta aún más al discípulo.

La película se niega a proponer soluciones. Se limita, de manera realista, a compartir con nosotros las interrogantes más profundas de jóvenes, padres y maestros en una sociedad hebrea que se debate entre los ideales del espíritu y la lucha por la subsistencia diaria.

¿Cuáles son los “verdaderos andamios” que necesita la sociedad actual?

UN VIAJE NEURÓTICO POR LA PSICOLOGÍA DE MILLONES DE HOMBRES COMUNES EN EL ISRAEL CONTEMPORANEO.

Ficha técnica

Título Original: Scaffolding פיגומים 
Drama familiar Festival de Cine Israelí en Chile Israel y Polonia – 1,30 hrs. 
Fotografía: Bartosz Bieniek 
Edición: Dov Stoyer 
Música: Ishai Adar 
Diseño Producción: Nitzan Zifrut 
Actores: Asher Lax, Ami Smolartchik, Yaacov Cohen 
Guionista y Director: Matan Yair

miércoles, 2 de enero de 2019

Destroyer - Por Carlos Correa

“Destroyer” es una cinta sicológica y oscura. Se trata de Erin Bell -Nicole Kidman-, una detective descuidada y demacrada quien tras el descubrimiento de un crimen a sangre fría, debe comenzar a atar los cabos sueltos que involucran no solo dicho asesinato sino que toda su vida; pasado, presente y futuro.

Relatada con una técnica de superposición de tiempos, la película nos confunde en más de una ocasión. En ello, el guion es astuto a pesar de no tener un ritmo frenético. Impone tensión porque no es evidente y nos obliga a ir un poco más allá, a mirar nosotros mismos para descubrir los puntos de anclaje y con ello componer la historia fragmentada que nos entrega la pantalla. Phil Hay y Matt Manfredi hacen un trabajo preciso en la escritura que la directora Karyn Kusama filma con acierto.

Punto aparte es la transformación que experimenta Nicole Kidman, quien crece cada día más en su nivel de expresión y en el carisma para construir sus personajes. Esta vez es Erin, quien con su mirada, gestos y actitudes quien da cuenta de una vida intensa, frustraciones insalvables y una desesperanza que amenaza con ahogarnos si no estamos bien parados. Y Nicole Kidman está a la altura de los requerimientos, en todo momento, cuando se la muestra en su juventud, infiltrada en una banda criminal y en tiempo presente, donde la vida se le está consumiendo por los recuerdos, las deudas y las opciones de lo que pudo ser y no fue.

Es justamente la tensión interior lo que mejor describe esta cinta. La mayor parte está en manos de Kidman, pero el papel de su hija adolescente es trascendente. Aquí, donde las generaciones se separan irremediablemente o se juntan en la emoción y en el amor, está el centro y el vértice del corazón de la historia. El drama asoma inexorable y la esperanza perdida destruye todo a su paso. ¿Cómo se libra el momento? ¿Cómo se puede seguir adelante luego de decisiones -equivocadas o no- que llevan a puntos de no retorno? Los cuestionamientos morales y las odiseas personales aparecen, no para resolver la encrucijada sino para justamente entregarnos más herramientas que nos permitan apreciar el cuadro con una mirada más amplia.

“Destroyer” cuestiona. Es aguda y por momentos hiriente. Lentamente nos va dando pistas que debemos saber digerir. Nos conduce por caminos desconocidos que en algún momento se cruzan y se vuelven a separar. Nos mueve y sacude para luego dejarnos en un reposo aparente. Es allí donde Kidman nos obliga a despertar y acompañarla en un camino que tiene un final inequívoco, cuyo tránsito se convierte en el mayor logro del relato.

Ficha técnica

Título original: Destroyer
Año: 2018
Duración: 123 minutos
País: Estados Unidos
Productora: 30West / Automatik Entertainment. Distribuida por Annapurna Pictures
Género: Thriller. Acción. Drama | Crimen
Guion: Phil Hay, Matt Manfredi
Música: Theodore Shapiro
Fotografía: Julie Kirkwood
Reparto: Nicole Kidman, Sebastian Stan, Tatiana Maslany, Toby Kebbell, Scoot McNairy, Bradley Whitford, James Jordan, Toby Huss, Jade Pettyjohn, Shamier Anderson, Jan Hoag
Dirección: Karyn Kusama

El gran terremoto - Por Carlos Correa

Esta cinta noruega nos llega como la secuela de “La Ola”. Su protagonista, el geólogo Kristian Eikjord, interpretado por Kristoffer Joner, se ha separado de su esposa e hijas y se encuentra solitario y aislado del mundo luego del desastre de Geiranger. Su pequeña hija lo visita, sin embargo su atención está puesta en un extraño accidente de tránsito en la “Norwegian Press” donde ha fallecido un colega. Inquieto, decide investigar. Encuentra a Marit, la hija de su amigo, y con ella comienza a observar pistas, atar cabos y deduce que se aproxima un desastre de proporciones, de mucha mayor magnitud que la vivida en 1904, donde Oslo fue el epicentro de una mortal destrucción.

La película, dirigida por John Andreas Andersen, tiene una fotografía hermosa. Las tomas aéreas de los paisajes noruegos, los ríos y canales y sus altas montañas son preciosas. También, las tomas de Oslo donde se aprecian las construcciones, la estación de trenes y los edificios en altura destacan imponentes. El guion es claro y conciso: se va a mover la tierra y será un desastre de consecuencias inimaginables. Como ya sabemos hacia dónde va, el foco del relato se centra en varios puntos que construyen -o más bien rearman- la historia personal de Kristian con su familia, conjugado con su investigación y la alerta que infructuosamente intenta entregar a los centros de control especializados.

Pese a ser una esperada y típica película de desastre, “Skjelvet” se las arregla para ofrecer ciertos enigmas y cubrirlos hasta bien avanzado el metraje. No entendemos ni sabemos qué ha pasado con el protagonista. Hay un movimiento interno que no se expresa. Varias aristas comienzan a explorarse, algunos detalles, ciertas mediciones y experimentos que se realizan permiten vislumbrar pequeños focos. Y el relato sigue adelante, intentando superar el trauma de la tragedia anterior, dejando de manifiesto el temor de lo que se presume como inminente, el descontrol que provoca lo desconocido y la ansiedad por descubrir las pistas que puedan avisar oportunamente el desastre y así salvar la mayor cantidad de vidas posibles.

“El gran terremoto” funciona correctamente. Su factura le permite situarse por sobre la media y sus actuaciones convincentes agregan valor a sus 106 minutos de duración. No obstante lo anterior, el momento “D” es absolutamente obvio y la destrucción, si bien es impactante, pasa pronto a un estado de incredulidad donde cabe preguntarse acerca de la forma de encarar más íntimamente una tragedia imposible de imaginar. A pesar de sus falencias, el director logra concretar algunos momentos de fuerte tensión, casi siempre enfocados en primeros planos y secuencias de rescate, dejando un momento de lado la fastuosidad del desastre. Aquello ya es un punto a favor, en una cinta que tiene tanto de espectacularidad como de reacción y convicción

Ficha técnica

Título original: Skjelvet
Año: 2018
Duración: 106 minutos
País: Noruega
Productora: Fantefilm
Género: Acción. Drama. Thriller | Catástrofes. Terremotos. Secuela
Guion: John Kåre Raake, Harald Rosenløw-Eeg
Música: Johannes Ringen, Johan Söderqvist
Fotografía: John Christian Rosenlund
Reparto: Kristoffer Joner, Hang Tran, Ane Dahl Torp, Jonas Hoff Oftebro, Edith Haagenrud-Sande, Ravdeep Singh Bajwa, Kathrine Thorborg Johansen
Dirección: John Andreas Andersen

No quiero ser tu hermano - Por Carlos Correa

Esta película nos introduce en la vida de Andrés/Johnny -Nicolás Poblete-, un joven soltero, clase media-alta, profesional semi-exitoso, quien acaba de proponerle matrimonio a su novia que proviene de una acomodada familia. Sin esperarlo y de improviso, aparece en su departamento su hermana Constanza -Dayana Amigo-, quien busca un lugar para quedarse pues está recién separada. Pero los dos hermanos son muy diferentes y tal como el agua y el aceite, no se llevan ni se tragan.

El director Gonzalo Badilla filma una historia convencional, llena de lugares comunes y una sobreabundancia de diálogos que no tienen ninguna razón de ser. La cotidianidad es la marca registrada de un guion que poco aporta pues se queda en lo evidente y en lo obvio para repetirlo hasta el cansancio. Y lo logra. La película cansa, porque a pesar de una continua secuencia de escenas parece que no avanza nunca y tampoco despega en ningún aspecto.

Ciertamente una película de esta naturaleza, con un nivel de producción que, se aprecia, tiene recursos, no tiene el objetivo de profundizar sino de entretener con sus capas más sencillas y superficiales. Los diálogos sin sentido, las burlas, las situaciones ficticias que siempre caen en lo ridículo y un excesivo vocabulario coloquial, no alcanzan para construir un relato que se precie de tal. Una lástima, porque las temáticas presentadas pueden ser interesantes y sin duda abordadas desde otra perspectiva -sin dejar de lado la comedia y sacando mejor partido a una parrilla no menor de buenos actores- podría haber sido un aporte, en un año con algunas películas chilenas bajo la media -que tal vez solo se centran en obtener un apetecido éxito de taquilla- que finalmente le hacen daño a la industria cinematográfica de nuestro país.

Ficha técnica

Título original: No quiero ser tu hermano
Duración: 115 minutos
Año: 2018
País: Chile
Género: Comedia
Reparto: Dayana Amigo, Nicolás Poblete, Andrea García Huidobro, Fernando Larraín
Dirección: Gonzalo Badilla

jueves, 27 de diciembre de 2018

Ataque Submarino - Por Juan Pablo Donoso

Logra la atención y el suspenso propios de estos filmes de acción bélica submarina (Octubre Rojo, Das Boot, Operación Zebra, etc.)

Con las fórmulas ya probadas en cientos de películas estadounidenses anteriores, más un puñado de actores recios, va estrechando el lazo de misiones casi imposibles rumbo a un final triunfador.

Para mantener la tensión prescinden de cualquier devaneo romántico; las escasas mujeres – poco glamorosas – están aquí como políticas o como militares en acción.

En Rusia, un termocéfalo Ministro de Defensa – Almirante Dimitri Durov (Michael Gor – Duro de Cuidar 2017) – hunde un submarino propio y otro de EE.UU.. Con ello pretende desatar una 3ª Guerra Mundial. Pero como el Presidente eslavo Dimitri Zakarin (Alexander Diachenko – Frente de Guerra 2005) viaja a la región para confirmar los hechos, es tomado prisionero por el Almirante ruso, y así hacerlo pasar por víctima de los yanquis.

Entonces, antes de caer en la conflagración, envían a un diestro submarinista de guerras anteriores a investigar la realidad de los naufragios en el fondo del mar.

Él y sus tripulantes descubrirán la treta subversiva del Ministro ruso y, con peligro de ser víctima de una Corte Marcial, en conjunto con un batallón de Aire y Tierra elaboran un plan para invadir la fortaleza y rescatar al Presidente de Rusia de sus secuestradores.

Colaboró a su favor el Capitán Andropov – casi único sobreviviente del submarino ruso hundido – quien, comprendiendo que se trataba de un Golpe de Estado contra su propio país, indicó a nuestro héroe como llegar por aguas minadas hasta el fortín del traidor y liberar al Presidente. Ese rol lo interpretó el recién fallecido actor sueco Michael Nyqvist (Los Hombres que no Amaban a las Mujeres – 2009), quien hace gala de su talento en esta su penúltima película.

Es un caso en que EE.UU. y Rusia se unen para evitar una Guerra Mundial y, a su vez, combatir contra un desquiciado militar golpista.

Los actores más famosos son Gerard Butler ( Leonidas en 300 y El Fantasma de la Ópera), el afroamericano Common (Escudrón Suicida 2016), y el siempre versátil Gary Oldman, esta vez desperdiciado en un personaje poco lucido.

MUCHA ACCIÓN Y SUSPENSO BÉLICO, INVEROSÍMILES, PERO EFECTIVOS CON EL OFICIO DEL CINE ÉPICO ESTADOUNIDENSE.

Ficha técnica


Título Original: Hunter Killer Acción, suspenso 
BFDistribution Inglaterra, China, EE.UU. – 2, 02 
Fotografía: Tom Marais 
Edición: Michael J. Duthie 
Música: Trevor Morris 
Diseño Prod.: Jon Henson, James H. Spencer 
Guion: Arne Schmidt, Jamie Moss 
Actores: Gerard Butler, Gary Oldman, Adam James 
Director: Donovan Marsh

El Pastelero de Berlín - Por Juan Pablo Donoso

Sensible, inteligente, difícil de narrar y, a la vez, fácil de comprender por su transparente humanidad.

Una bella historia de amor - ¡muy atípica! - que denuncia los convencionalismos vacíos, y los prejuicios irracionales. Promueve la armonía y reconciliación de razas. Prioriza la honradez, la buena voluntad, el talento y el sincero amor entre las personas sin importar de dónde vengan, ni tampoco de la historia de sus pueblos ancestrales.

Comienza con la relación homosexual entre un empresario judío y un sencillo pastelero alemán. Oren Nachmias (Roy Miller), casado y con un hijo pequeño, debe viajar mensualmente a Berlín por asuntos de negocios. Thomas (Tim Kalkhof), joven alemán, tímido y solitario, homosexual, dueño de una tienda de pasteles, entabla una relación amorosa con el judío.

Tiempo después, Thomas, se entera que Oren falleció en un accidente de tránsito. Desconsolado decide partir a Israel para conocer – de manera anónima – a la esposa e hijito del que fuera su amante en Berlín.

La esposa, Anat (magnífica actriz Sarah Adler), para sobrevivir en la viudez, logra que el Estado le autorice instalar un restaurante en Jerusalén de comida exclusivamente kosher.

Como Thomas visita el negocio a menudo sin darse a conocer, ofrece sus servicios como lavaplatos. Al poco tiempo Anat descubre que el tímido alemán es experto en refinada pastelería. El restaurante prospera y la relación entre la viuda y el alemán se hace más estrecha, sexual y consoladora.

Los parientes fundamentalistas de Anat comenzarán a desconfiar del alemán y a instigar para su despido. Pero ya la mujer, y la suegra, se han enterado de la relación que Thomas tenía con Oren, de lo frágil que estaba su matrimonio, y de la imposibilidad de seguirlo teniendo junto a ella. Y aunque la mujer era arreligiosa se ve en la encrucijada de obedecer la tradición social, o darle a su vida un destino de auténtico y personal riesgo.

Todo está logrado en esta bellísima historia. El Jerusalén contemporáneo, las costumbres y ritos de sus habitantes, la sencillez de sus personajes, la necesidad de afecto, los vacíos de la soledad, e incluso los encantos del arte culinario, tanto alemán como judío.

Íntima, honesta, y muy bien actuada. Nadie es malo porque sí. Es un gradual amasijo de tradiciones, temores, costumbres, y sentimientos naturales que necesitan expresarse para recuperar la salud del alma.

Ópera Prima del guionista y director Ofir Raul Graizer, joven realizador israelí, que ya ha ganado importantes reconocimientos en festivales del mundo y va nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera.

UNA ESTUPENDA PELÍCULA QUE LLAMA A LA TOLERANCIA, A LA CORDURA, Y A LA PUREZA NATURAL DE LOS SENTIMIENTOS. EXCELENTE Y MUY RECOMENDABLE.

Ficha técnica

Título Original: The Cakemaker מברלין אופה הפאי 
Drama, romance, costumbrismo 
Festival de Cine Israelí en Chile 
Israel, Alemania – 1,53 hrs. 
Fotografía: Omri Aloni 
Edición: Michal Oppenheim 
Música: Dominique Charpentier 
Diseño Producción: Yael Bibel, Daniel Kossow 
Actores: Tim Kalkhof, Sarah Adler, Roy Miller 
Guionista y Director: Ofir Raul Graizer

jueves, 20 de diciembre de 2018

Roma - Por Juan Pablo Donoso

Para nosotros, en Chile, el tema es familiar. Fernando Debesa marcó un hito en la historia de nuestro teatro con su clásico MAMA ROSA, hace más de 60 años.

El laureado director mexicano Alfonso Cuarón -Gravedad (2013), Y Tu Mamá También (2001), Harry Potter, el Prisionero de Askaban (2004) – al igual que Debesa revive con este filme un periodo de su juventud, y le rinde un homenaje a la fiel niñera indígena que los acompañó.

Para imbuirnos en ese mundo – una familia acomodada de clase media a comienzo de los años 70 – y dejar que el ambiente y sus personajes hablen por sí mismos, recurre al más fiel tratamiento del cine neorrealista. Aquel que iniciaron De Sica, Rosellini, Rossi, Fellini, Godard, Antonioni y otros.

Con riguroso blanco y negro, y tomas muy largas, acompañamos a la joven empleadita Cloe en los quehaceres rutinario de ese hogar donde atiende a cuatro niños pequeños. Logra así más cercanía con sus personajes y con la realidad político-social del momento.

Y con esa cámara indiscreta somos también testigos del romance de aquella indiecita con un muchacho marginal, fascinado con ser un revolucionario de la guerrilla urbana. Y de su consecuente embarazo.

La anécdota es deliberadamente cotidiana y sin estridencias. Pero la realización es tan respetuosa que nos envuelve en sus emociones, y nos transporta a ese México de entonces: 1970/71.

Estupenda reconstitución de época. Continuidad cuidada al extremo. Nadie parece estar actuando. Las calles, los autos, los transeúntes y parejas del viejo rotativo parecieran captadas por algún noticiario de la TV.

Cuarón, además de ser el guionista y director, fue también director de fotografía y editor. Y en todos estos rubros demostró, una vez más, su talento y maestría: amor por los detalles y simbolismo espontáneo. Equilibra la magia de los sentimientos con la crudeza de los hechos exteriores.

En lo estético, hay una marcada reiteración con detalles de aguas y espumas, ya sean al limpiar los pisos de la mansión, en las granizadas, en los barriales suburbanos, en el líquido amniótico y, finalmente, en la playa junto al mar.

La escena del parto, y el contacto de la madre con su criaturita, logran un clímax irresistible. Otro tanto consigue Cuarón con el heroísmo de la indita Cloe, que sin saber nadar, rescata a sus jóvenes patrones de la resaca de las olas.

Denuncia al cobarde machismo frente al coraje de sus mujeres. Ellas dicen: “Al final, siempre estaremos solas”.

Al seguir la historia olvidamos que hubo un guionista, realizador, e incluso actores. Pero se nos revelan cuando leemos en los créditos finales la inmensa cantidad de personas que colaboraron, tras la cámara, para lograr tan admirable naturalidad y fluidez.

UN BELLO HOMENAJE AL HEROÍSMO DE LAS HUMILDES SIRVIENTAS QUE, SÓLO POR AMOR, INMOLARON SUS VIDAS Y PENAS A TANTAS FAMILIAS PUDIENTES LATINOAMERICANAS.

Ficha técnica


Crónica familiar México – 2,15 hrs. 
Diseño Prod.: Eugenio Caballero 
Actores: Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Diego Cortina Autrey 
Fotografía, Edición, Guionista y Director: Alfonso Cuarón 
33 Premios y Nominaciones en los mayores Festivales del Mundo.

Spider-Man: un Nuevo Universo - Por Juan Pablo Donoso

Un banquete de Marvel para los admiradores de la saga Spider-Man.

Un filme diferente de animación, muy bien realizado: ameno, ágil, violento y gracioso. Es lo más parecido en cine a las revistas de comics.

Admirable cómo fundieron en un solo relato lo que cientos de historietas han entregado durante decenios en grupos de cuentos y con variados personajes.

El argumento juega con la existencia cuántica de múltiples universos simultáneos; son capaces de influir unos en otros por medio de la relatividad del espacio y del tiempo.

Peter Parker, el Spider-Man original, lleva tiempo fallecido en nuestra dimensión. Sólo regresará debido a que un adolescente latino llamado Miles Morales, recién llegado a Brooklyn, al pintar grafitis en los túneles abandonados del Metro, también será mordido por una araña radioactiva que le transmitirá los similares súper poderes del héroe clásico.

Ahora, con acceso al multi-universo cuántico, se unirá a otros

paladines como él, y juntos emprenderán la batalla contra el villano Kingspin, que aspira a destruir nuestra dimensión para recuperar a sus familiares perdidos tiempo atrás en las galaxias.

La misión: arrebatarle un chip que es el colisionador de universos y dimensiones cuánticas. Con ello salvarían a la humanidad y el mundo que habitamos.

Dichas estas bases elementales del argumento, nos abocaremos a resaltar los méritos de la película.

Ritmo fluido apoyado por los colores, la música y las canciones hip hop. Adecuadas dosis de humor que surge espontaneo y sin esfuerzo. Valores afectivos de vida familiar. Importancia de la Fe para luchar por ideales. Cada personaje – por extraño que sea - desarrolla su propia personalidad. Hay giros inesperados pero siempre coherentes con la trama general.

De pasada le rinde un homenaje a su genial creador Stan Lee.

Y después de sacudirnos con tan gigantescas visiones de realidades paralelas, cuando termina la película miramos con otros ojos a las personas que nos rodean, y a nuestras contingencias cotidianas, que se ven más sencillas y manejables.

Nos despiden con el recado de que si bien todos podemos ser héroes, esos poderes nos exigen también ser responsables. Nos invitan a cuidar nuestras diarias opciones y ayudar en todo momento a quien nos necesite.

Recomendamos permanecer sentados durante los créditos finales porque nos reservan un par de cómicas sorpresas, especialmente para los seguidores de Spider-Man.

LA TÉCNICA DE ESTE COMIC LLEVADA AL CINE CON INTELIGENCIA Y AMENIDAD. SIMPÁTICA Y PERSONAL.

Ficha técnica


Título Original: Spider-Man: into the Spider-Verse 
Animación, aventuras Andes Films EE.UU. – 1,57 hrs. 
Edición: Robert Fisher Jr. 
Música: Daniel Pemberton 
Diseño Prod.: Justin Thompson Guion: Phil Lord, Brian Michael Bendis 
Voces: Shameik Moore, Jake Johnson, Hailee Steinfeld 
Directores: Bob Persichetti, Peter Ramsey

Sin Dejar Huellas - Por Juan Pablo Donoso

Film-noir francés que nos mantiene durante toda la película creyendo saber quién es el asesino, para darnos una sorpresa final.

Los galos tienen su estilo para narrar los enigmas. A diferencia de los ingleses, sus héroes tienes pies de barro, son vulnerables, y desde la ruindad de sus vidas consiguen resolver sus pesquisas.

Además, privilegian las atmósferas, y los personajes, por sobre la anécdota.

Aquí, el director Erick Zonca (Julia – 2008), nos pone en manos de un detective alcohólico, desaseado, solitario y deprimido (Vincent Cassel). Y para colmo, padre de un adolescente, ladrón y drogadicto.

Le asignan el caso del hijo de una familia acomodada que desapareció después del colegio, y cuya madre, abatida, denuncia el caso a la policía.

El principal sospechoso es un vecino, ex profesor de francés del muchacho, que va acumulando indicios de ser el culpable por motivos homosexuales (Romain Duris – La Espuma de los Días, 2013).

Nuestro investigador, André Visconti, entre sus borracheras nocturnas, su consuelo con prostitutas, más su conocimiento de los bajos fondos, va recolectando pruebas a la vez que se compadece de la desconsolada madre (Sabrine Kiberlain – Un Affaire de Amor, 2009) quien lleva la cruz de tener una hijita con síndrome de Down y un marido marino mercante que regresa de un largo viaje.

Crecerán nuestras sospechas - ¡y certezas! - cuando veamos que el Prof. Ballaile, a escondidas de su mujer, escribe cartas a los padres falsificando la letra del niño desaparecido.

Cuando, cerca del final, creemos saber la realidad del misterio, surge en la última secuencia una revelación que junto con dejarnos consternados a nosotros, los espectadores, deja aún más derruido al investigador policial.

Impecable factura, típicamente francesa, con iluminación nocturna de claro oscuros, ambientes siniestros de homosexualidad clandestina; el lucimiento actoral de un hinchado y maloliente Vincent Cassel, y el sutil juego interpretativo de Romain Duris, cuyos verdaderos móviles kafkianos se revelan cerca del clímax cuando increpa al comisario acusándolo de “subestimar el poder de la literatura como herramienta para investigar el mundo”.

SÓRDIDO RELATO POLICIAL BASADO EN LA NOVELA DEL ISRAELÍ, DROR MISHANI, FAMOSO POR SUS OBRAS DE SERIES CRIMINALES.

Ficha técnica

Título Original: Fleuve Noir 
Crimen, Misterio, Corrupción Impactocine 
Francia, Bélgica – 1,53 hrs. 
Fotografía: Paolo Carnera 
Edición: Philippe Kotlarski 
Música: Rémi Boubal 
Diseño Prod.: Christophe Couzon, Mostefaoui Djamil 
Actores: Vincent Cassel, Romain Duris, Sandrine Kiberlain 
Guion y Dirección: Erick Zonca

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Spider-Man: un nuevo universo - Por Carlos Correa

El hombre araña está de regreso. ¡Y qué regreso! Esta vez Sony Pictures Animation en asociación con Marvel Entertainment y de la mano con Columbia Pictures presenta una recreación animada, renovada y moderna del superhéroe de Nueva York. Peter Parker ha muerto. Justo antes le ha encargado a Miles Morales, un joven de ascendencia afro-latina que estudia en Brooklyn y que acaba de ser mordido por una araña, que pueda apagar el “Súper Colisionador” construido por el malvado Kingpin. El desafío no es sencillo porque este reactor ha hecho posible la convergencia de varios universos paralelos y con ello ha reunido muchas versiones del famoso héroe. Un alternativo Peter Parker -abandonado, desilusionado, descuidado y a bastante mal traer- es quien debe enseñarle a Miles los trucos y desafíos de su nuevo rol.

Parece que la amplitud del mundo creado por Stan Lee no tiene límites. Es increíble el espacio creativo y lo lejos que pueden llegar los sueños de un cómic que vio la luz en 1962. No solo hay movimiento y evolución, también existe un motor infinito que impulsa la historia hacia confines inexplorados hasta ahora y que posiblemente jamás imaginamos. Y ahí está -en la misma Nueva York que conocemos, con sus rascacielos enormes, sus calles abarrotadas y un crimen que no cesa- Spider-Man salvando a la ciudad una y otra vez.

La idea de las dimensiones paralelas es increíble. Tanto es así que da origen a lo que se denomina, en su título original, “Spider-Verse”, una especie de multi-universo de Spider-Man. Se mantiene la ciudad pero ya no hay límites. Los planos se superponen, se enlazan, se unen y se separan dependiendo del relato, nutriéndolo de un aire nuevo que le permite desarrollar un mundo donde todo, absolutamente todo, es posible.

Qué decir de la animación. ¡Es excelente! Tal vez de las mejores y más fieles retratando a un Cómic en pantalla grande. Es cine, pero no deja nunca de lado el sentido original, respeta las caracterizaciones y utiliza varios de los efectos clásicos-estéticos de una revista impresa.

La historia es alucinante. Su desarrollo es aun más dinámico y frenético, sin tregua, sin pausa, de acción en acción y sin dejar de lado los necesarios momentos de reflexión -aunque pocos- y una enorme cantidad de guiños, humoradas y toques delirantes a los que nos tienen ya acostumbrados.

Muy actual y necesario, este nuevo Spider-Man -al menos el de uno de estos multi-versos, claro está- es de color. Y además es de ascendencia latina. Una adecuación a los tiempos que no sorprende pero que sin duda refresca enormemente al personaje, que también encuentra su versión femenina y robótica en otras de las dimensiones.

Un acierto de Marvel esta asociación con Sony Pictures. Expande -más bien rompe- las fronteras y ágilmente nos hace vibrar con Spider-Man como si fuera un personaje nuevo. Para gozo infinito de los fans y deleite para quienes nos encanta ver en pantalla grande películas como esta, bien hechas, bien narradas y mejor ejecutadas.

Ficha técnica

Título original: Spider-Man: Into the Spider-Verse
Año: 2018
Duración: 117 minutos
País: Estados Unidos
Productora: Sony Pictures Animation / Marvel Animation / Marvel Entertainment / Columbia Pictures / Pascal Pictures / Sony Pictures Entertainment / Lord Miller
Género: Animación. Aventuras. Ciencia ficción. Acción | Superhéroes. Cómic. Marvel Comics
Guion: Phil Lord, Rodney Rothman (Personajes: Stan Lee, Brian Bendis, Sara Pichelli, Steve Ditko)
Música: Daniel Pemberton
Fotografía: Animation
Reparto: Animation
Dirección: Bob Persichetti, Peter Ramsey, Rodney Rothman

Sin dejar huellas - Por Carlos Correa

Un adolescente desaparece sin dejar rastros. Su madre desesperada lo denuncia a la policía. El detective a cargo -Vincent Cassel- no toma muy en serio el asunto, sin embargo el caso explota al día siguiente. Comienza la investigación, la búsqueda, los testigos, … y por supuesto, las sospechas.

Este thriller francés, basado en la novela de Dror Mishani y dirigido por Érick Zonca, posee un guion inteligente que da varias vueltas y giros, sin embargo su foco no está puesto solamente en la resolución de la historia. Aquello corresponde a la primera capa, la más obvia y esperable. Y el director la resuelve bien, porque la tensión se mantiene hasta el final. Pero hay más. En una segunda y tal vez tercera capa está el centro del relato, del que se desprende un drama familiar que abarca muchos ámbitos íntimos y que roza las fibras más internas del investigador.

La centralidad de la narración está en la construcción de los personajes presentes en la historia, en especial la conformación de los roles secundarios. El trabajo que realiza Zonca es preciso para dotar a cada uno de ellos con las intervenciones justas. Medidas casi al segundo, vemos características que surgieren y esbozan participación, complicidad y mayormente infinitas dudas. Se abren preguntas que no obtienen respuesta y la inquietud crece también por esa arista de la escritura.

Vincent Cassel logra un objetivo extraño con su personaje, porque este desaliñado policía, François Visconti, el “comandante”, con rasgos depresivos y un alcoholismo que lo consume, resulta bastante desagradable. Tanto, que descoloca. Claro, en su interior arrastra una vida de frustraciones y una relación en extremo delgada con su propio hijo adolescente.

En la madre del joven desaparecido, Solange Arnault, interpretada por Sandrine Kiberlain, observamos una mujer intrigante que no muestra todas sus cartas y de quien podemos percibir que vive un trance interior. Su hijo ha desaparecido, su hija tiene síndrome de down pero hay algo más… Y en el vecino, el profesor de francés que construye Romain Duris, vemos tal vez al personaje mejor logrado de todos y que termina por cerrar los protagónicos de un relato que está marcado por la incomodidad subterránea de historias personales que tienen una carga emocional importante.

La película no tiene un ritmo frenético. No lo necesita. Al contrario, es de los metrajes que adormecen para luego golpear. El reposo es aparente, es falso. Es usado para desviar nuestra atención y luego hacernos girar bruscamente pero sin mayores fuegos artificiales. Las historias profundas son paralelas y están en las capas internas que son mucho más visibles al revisitar la cinta que en una primera lectura.

“Fleuve noir” -Río negro- no atrapa pero seduce en sus 113 minutos y sobre todo funciona mejor después, al recordarla. Allí se hacen presentes algunas características que son importantes de visualizar para entender el contexto. Es un thriller diferente y oscuro en el que debemos leer entre líneas. Y funciona en la medida que nosotros dejemos que funcione, algo que en el cine actual, en ocasiones, representa un desafío difícil de salvar.

Ficha técnica

Título original: Fleuve noir
Año: 2018
Duración: 113 minutos
País: Francia
Productora: Curiosa Films / Versus Production / FD Production
Género: Thriller. Cine negro
Guion: Érick Zonca, Lou de Fanget Signolet (Novela: Dror Mishani)
Música: Rémi Boubal
Fotografía: Paolo Carnera
Reparto: Vincent Cassel, Romain Duris, Elodie Bouchez, Sandrine Kiberlain, Charles Berling, Christophe Tek, Lauréna Thellier, Sadek
Dirección: Érick Zonca

lunes, 17 de diciembre de 2018

Roma - Por Carlos Correa

¡Impresionante!

Es la primera palabra que me surge respecto a “Roma”, el último trabajo y por cierto la mejor película del cineasta mexicano Alfonso Cuarón, ganador del Óscar por “Gravedad”. Tal vez no hay palabras para describirla, o quizás hay muchas palabras y expresiones que podrían llenar páginas dando cuenta de todo lo que nos pasa en sus 135 minutos. Lo cierto es que “Roma” no nos deja indiferentes. En su obra más personal, Cuarón nos invita a recorrer una historia íntima, sagrada, que está inspirada en su propia infancia en la colonia Roma, un barrio de clase media-alta del México de comienzos de los años setenta, pero que tiene una universalidad tal que podría ser perfectamente un barrio de Santiago de Chile o también uno de mi natal La Serena.

Cleo -Yalitza Aparicio en un papel formidable- es una de las dos “nanas” de la casa. Ella está destinada al cuidado de los cuatro niños -Sofi, Toño, Paco y Pepe- del matrimonio conformado por Ignacio -Andy Cortés- y Sofía -Marina de Tavira-. La casa es amplia, aunque la entrada que da a la calle es angosta y pequeña. Un largo y cerrado corredor de baldosa une el ingreso con un pequeño patio interior que divide las pequeñas dependencias donde viven Adela y Cleo de los ambientes interiores donde habitan sus patrones. La vida transcurre cotidiana. Los niños juegan, Sofía los contiene e Ignacio llega tarde y cansado del trabajo mientas en familia le esperan con ansias para poder compartir. Vive también con ellos la abuela, la madre de Sofía, la Señora Teresa.

La cinta es un lujo, una joya preciosa y delicada. El mismo director se hace cargo de la fotografía que es sencillamente extraordinaria. El blanco y negro impreso por Cuarón no es una decisión cualquiera. Permite dotar a la cinta de una textura que se palpa y se siente como propia. Los diferentes matices, los infinitos tonos de grises que produce una iluminación precisa, otorga realce a cada cuadro y a cada secuencia. Los detalles que contiene la cinta son muchísimos, tantos que probablemente debamos revisitarlos -en pantalla grande por cierto- para poder admirarlos en un grado mayor. La cámara de Alfonso Cuarón observa, se mueve lentamente de un extremo a otro, en planos interiores medianos, pequeños, íntimos; en exteriores, el foco sigue siendo íntimo, sin embargo logra captar escenas complejas que, magistralmente logradas, dan cuenta de una amplitud pocas veces vista, con muchos personajes, en un coro perfectamente sincronizado y que no parece orquestado, sino que tiene la fluidez de una actuación de cámara llevada a una gran escena.

Desde el punto de vista técnico, “Roma” es una delicia. No sólo la cámara y la fotografía alcanzan un nivel de excelencia notables. También las actuaciones no dejan detalle al azar, calzando perfecto tanto en espléndidos planos secuencia como en pequeñas y significativas tomas. La música y la banda sonora son también excelentes. Desde la elección de lo que suena en la radio, el ruido cotidiano de la limpieza de la casa, el sonido de la calle con sus vendedores y servicios hasta una banda estudiantil, todo, absolutamente todo, está escogido con pinzas. Desde los créditos iniciales se prevé una factura de calidad y aquello se acrecienta durante todo el metraje.

Podría entrar en muchos más detalles, porque en la medida que escribo recuerdo y revivo sus momentos una y otra vez, pero es mejor que cada uno pueda iniciar su propio camino de descubrimiento de esta gran obra, porque eso es lo que uno espera de una película, que no seamos los mismos luego de vivir la experiencia. Y es que “Roma” nos hace sentir, nos emociona, nos angustia, nos remueve internamente en busca de nuestros propios recuerdos, nos impulsa, nos sacude, nos relaja y nos tensiona. “Roma” es una historia de amor y de desamor; de clases sociales; de machismo, abandono y sufrimiento; de resiliencia y de esperanza; de política y de profunda humanidad. Cine en estado puro, excelso, vital, comprometido. ARTE con mayúsculas, sencillamente magistral.

“Todos los caminos conducen a Roma” escuchamos desde niños... y es verdad, está en nuestro profundo interior, porque todos tenemos nuestra propia “Roma”.

Ficha técnica

Título original: Roma
Año: 2018
Duración: 135 minutos
País: México
Género: Drama | Años 70. Familia
Productora: Coproducción México-Estados Unidos; Participant Media / Esperanto Filmoj. Distribuida por NetflixGuion: Alfonso Cuarón
Fotografía: Alfonso Cuarón, Galo Olivares (B&W)
Reparto: Yalitza Aparicio, Marina de Tavira, Marco Graf, Diego Cortina Autrey, Carlos Peralta, Daniela Demesa, Nancy García García, Verónica García, Latin Lover, Enoc Leaño, Clementina Guadarrama, Andy Cortés, Fernando Grediaga, Jorge Antonio Guerrero
Dirección: Alfonso Cuarón

jueves, 13 de diciembre de 2018

El Asesinato de la Familia Borden - Por Juan Pablo Donoso

Bella recreación de un verídico crimen familiar.

Lo más loable es la ambientación de época, los vestuarios, utilería e iluminación con velas.

En River Fall, pueblo de Massachusetts,1892, un acaudalado banquero y su esposa fueron brutalmente asesinados a hachazos en su hogar. La asesina fue una de las hijas llamada Lizzie de 32 años, quien nunca fue condenada y falleció a los 67.

En la película es ella misma – en racconto - quien narra los acontecimientos.

Todo comenzó cuando la madrastra (estupenda Fiora Shaw - Colette) contrató a una joven mucama llamada Bridget sabiendo que su marido, el influyente Andrew Borden, abusaría sexualmente de ella aprovechándose de su pobreza y analfabetismo, como lo había hecho con las empleadas anteriores.

El padre era muy dominante con su familia y chapado a la antigua. Se oponía a la luz de gas y eléctrica. Como su hija menor, Lizzie, era epiléptica, planeaba encerrarla en un asilo y dejarla interdicta en la herencia.

La estrecha relación, en un comienzo de amistad y luego lésbica con la mucama, más la inclusión de un tío alcohólico que también aspiraba al legado, generaron en la inestable Lizzie la idea de asesinar al matrimonio para recibir el patrimonio que le correspondía.

El discurso audiovisual tiene el pulso decimonónico adecuado: lento, atmosférico, burgués y claustrofóbico. Denuncia la prepotencia machista del dueño de casa sobre las desvalidas, y por ello, sumisas mujeres.

A medida que se acumulan motivos para incrementar la neurosis de la solterona Lizzie, aumenta el suspenso de cómo urdirá y acometerá su propósito.

La protagonista Chloë Sevigny (Lizzie), prestigiosa modelo y productora ejecutiva de la película, manifestó su insatisfacción con el resultado del filme. Tal vez esperaba sesgos más torvos y escatológicos. Pero su interacción con Bridget (Kristen Stewart – Blancanieves y el Cazador) logra el justo trasluz de erotismo prohibido. Y las actuaciones de los demás personajes resultan verosímiles en el contexto social e histórico.

Acertada elección de Denis O´Hare (Milk) como el repulsivo tío John, quien entrega una gama sibilina de matices.

Estupenda fotografía, composición y cromatismos. Una banda sonora prolija y con muy coherentes acordes musicales.

Junto con aportar los pormenores de aquel incidente policial, la resolución nos deja intrigados sobre la idoneidad del juicio, de la perfección del crimen, y de por qué sabemos ahora cuál fue la verdad de los hechos. La leyendas se convirtió en un canto infantil popular.

HERMOSA Y PROLIJA RECONSTITUCIÓN DE UN FAMOSO CRIMEN FEMENINO DEL SIGLO 19.

Ficha técnica

Título Original: Lizzie 
Biografía, crimen Diamond Films EE.UU. – 1,45 hrs. 
Fotografía: Noah Greenberg 
Edición: Abbi Jutkowitz 
Música: Jeff Russo 
Diseño Prod.: Elizabeth J. Jones 
Guion: Bryce Kass Actores: Chloë Sevigny, Kristen Stewart, Denis O'Hare 
Director: Craig William Macneill

Aquaman - Por Juan Pablo Donoso

Fascinante en su género de acción y fantasía.

Trae un llamado profundamente ecológico: de la tierra contaminan el mar, y este se venga asolando costas y ciudades.

El joven Arthur Curry – más tarde Aquamán – es el hijo nacido del amor entre un humilde farero y una sirena.

Cuando niño, aparentemente normal, ya empezó a revelar un raro talento para comunicarse con los peces. Al hacerse hombre, se entera que es el heredero del reino submarino de Atlantis. El destino lo hará sumergirse en el océano para redimir a su pueblo, cuyos habitantes estaban sometidos a la tiranía de ambiciosos rivales.

Este líder mestizo deberá librar muchas batallas. Y serán abundantes los ejércitos de variopintos villanos.

El director James Wan ( El Conjuro, 2013), supo darle vida y suspenso al complejo guion de David Leslie Johnson-McGoldrick y Will Beall. A pesar de la cantidad de fábulas y nuevos personajes, la trama se entiende con claridad, y se sigue con emoción.

Eso con respecto al argumento. Pero la eximia aplicación de efectos especiales en aquel universo subacuático, nos deslumbra con maravillosos conjuntos de animales, y extrañas criaturas, que van apareciendo a medida que avanza la historia.

Recomendamos verlo en IMAX, o en cines con pantallas lo más grandes posibles, y sonido estereofónico, para internarnos junto al héroe en esos cosmos de ensueño y belleza.

Acertaron en la selección de los actores. Además de ser conocidos – cosa que nos aporta familiaridad – el director logró que dieran buenas actuaciones. En otros filmes grandiosos y llenos de efectos, los intérpretes se limitan a cumplir con la misión de sus personajes, y atraen público por su fama.

En esta ocasión constatamos una vez más la capacidad de Nicole Kidman de transmitir emociones con leves gestos y miradas. Es un placer verla como la Sirena Madre de Aquamán y Princesa de las profundidades. (Moulin Rouge (2001), Los Otros (2002), Las Horas (2002), Ojos Bien Cerrados (1999).

Willem Dafoe, como Vulko, el maestro de Aquamán, aplica con oficio los dilemas morales de su personaje. (La Última Tentación de Cristo (1988), Gran Hotel Budapest (2014), Corazón Salvaje( 1990). Patrick Wilson, es un soberbio antagonista principal (El Fantasma de la Opera (2004). La presencia de la muy atractiva heroína Mera: Amber Heard (Diario de un seductor -2011- junto a Johnny Depp; y en Atrapada de John Carpenter (2010). Y varias otras estrellas.

Dejamos para el final la certera elección del actor Jason Mamoa, de origen hawaiano, como Aquamán. Por su altura, corpulencia, voz, y penetrante mirada, que unidas a su mezcla de agresiva brutalidad e inocencia, hacen de él un perfecto héroe, sin almíbar, propio de nuestros tiempos. (Khal Drogo en Game of Thrones – 2011, y Ronon Dex en la serie Stargate: Atlantis (2004).

POR SU AMENIDAD, BELLEZA, MENSAJE Y MÚLTIPLES TALENTOS, LA RECOMENDAMOS COMO UN ESPECTÁCULO PLENAMENTE LOGRADO.

Ficha técnica


Aventuras y fantasía Warner Australia, EE.UU. – 2,23 hrs. 
 Fotografía: Don Burgess 
 Edición: Kirk M. Morri 
 Música: Rupert Gregson-Williams 
 Diseño Prod.: Bill Brzeski 
 Guion: David Leslie Johnson-McGoldrick, Will Beall 
 Actores: Jason Momoa, Amber Heard, Willem Dafoe 
 Director: James Wan

Aire Santo - Por Juan Pablo Donoso

Tragicomedia que denuncia lo difícil que es sobrevivir hoy día en Israel sin alienarse.

El joven director, actor y guionista de 23 años Shady Srour – de origen egipcio – es asertivo, tiene sus ideas muy claras y sabe expresarlas con la cámara. Los personajes secundarios contribuyen de manera eficaz a entregar el mensaje.

Adán es un árabe cristiano que vive con su esposa en Nazaret. Ambos son una minoría en Tierra Santa y en el Medio Oriente. Su mujer, Lamia (Letitia Eido), bella y progresista, lo que más desea es tener una hijo. Los negocios de su marido son inestables, y él prefiere dilatar la paternidad.

Cuando se entera que Lamia está embarazada y se niega a abortar, Adán debe planear alguna forma de aumentar sus ingresos.

Aprovechando las hordas de turistas – de diversas religiones - ansiosos por consolidar su fe visitando los santos lugares, concibe una astuta artimaña. Los cristianos devotos compran agua bendita de Nazaret. Él les demuestra que sólo es agua potable de las cañerías. Entonces recuerda el milagroso incidente evangélico cuando la turba quiso, sin éxito, precipitar a Jesús desde un monte cercano.

Decide juntar frasquitos vacíos de la fábrica de un tío, escalar hasta la cumbre de esa colina, poner los recipientes al viento y volverlos a tapar. Descender y vender a muy bajo precio las botellitas con el aire santo de la montaña bíblica.

Una idea próspera, pero muy conflictiva. Fue víctima del ataque de otros comerciantes sagrados y de la extorsión de ávidos mafiosos.

Esta es la veta central del relato. En paralelo avanzaba el embarazo de su mujer, que ignoraba del nuevo negocio de su marido, y la quimioterapia de su anciano padre.

Todo parecía aprisionar al hombre en un cuello de botella.

El filme comienza con él atrapado en un taco de tránsito y termina de la misma manera con un final abierto.

Mediante tomas largas, muy bien compuestas, Srour consigue que los demás personajes contribuyan, sensible y naturalmente, a tejer este cuadro de denuncia donde predomina el caos cultural y seudo religioso.

¿Cómo rescatar la fe en medio de tales disparates sociales y bélicos? ¿Para qué traer hijos a un mundo como este? Las únicas respuestas la dan el instinto maternal y el testimonio de solidaridad familiar en diferentes edades.

Bien ambientada y descriptiva del actual Nazaret.

Muchas películas israelitas del último tiempo propugnan la integración de cristianos, árabes y judíos. Y resulta pintoresco que tanto en ésta, como en la exitosa serie FAUDA y en MIS HIJOS (2014) actúe Letitia Eido, talentosa actriz hija de francés y libanesa, que vino estos días a inaugurar el Festival de Cine Israelí en Chile.

SIMPÁTICA Y A LA VEZ PUNZANTE DENUNCIA DE UNA SOCIEDAD DESQUICIADA CULTURAL Y ESPIRITUALMENTE.

Ficha técnica

Título Original: Holy Air אוויר סנטו 
Tragicomedia Festival de Cine Israelí en Chile Israel – 1,21 hrs. 
Fotografía: Daniel Miller 
Edición: Naaman Bishara 
Música: Habib Shadah 
Diseño Prod.: Bashar Hassuneh, Miguel Markin 
Actores: Shady Srour, Laëtitia Eïdo, Samuel Calderon 
Guionista y Director: Shady Srour