Lidera la operación Rachel Wild -Eiza González-, una abogada experta que, según ella misma explica, no tiene problemas en actuar por vías legales o ilegales. Hábil negociando -lo constatamos desde su primer diálogo con Rosamund Pike, en el rol de su mandante-, Rachel sabe que tiene respaldo de sobra para actuar. Esta confianza proviene de contar con un par de hombres entrenados en condiciones extremas: Sid -Henry Cavill- y Bronco -Jake Gyllenhaal-, dos agentes de élite y líderes de un equipo altamente preparado que posee recursos prácticamente ilimitados.
¿Cuál es la misión? Lograr que Manny Salazar -Carlos Bardem-, un reconocido narcotraficante, devuelva lo que ha robado. Parece sencillo, pero no lo es, porque Salazar se refugia en una isla que controla a su antojo, protegido por decenas de personas y por un sistema corrupto que involucra incluso a la policía local. El escenario queda definido; la premisa es clara y desde ese momento comienza la acción.
El estilo de Guy Ritchie brilla en este filme que avanza de manera implacable. Con mucho diálogo para explicar diferentes aspectos de una trama que, por momentos, parece más compleja de lo que realmente es, el trabajo se va construyendo en torno a la planificación de los diferentes escenarios que el equipo debe prever. Como el objetivo apunta a una reunión presencial entre Salazar y Wild, se deben considerar todas las posibles rutas de extracción, es decir, anticipar todo como si se tratara de un intenso duelo de ajedrez, salvo que esta vez es entre dos equipos rivales letales.
La química entre los protagonistas es innegable. Eiza González, con carisma y autoridad, resulta creíble como cerebro operacional. Combinando fuerza y delicadeza, no dudamos de que ella está a cargo de todo, aunque por momentos se vea tan vulnerable como una princesa que debe ser rescatada por un príncipe azul. Por otra parte, tanto Henry Cavill como Jake Gyllenhaal deciden ubicarse un poco más atrás para liderar las operaciones en terreno, creando una dinámica particular difícil de describir, pero que resulta bastante funcional para el relato.
Esta película resulta ágil, entretenida y sin margen para pestañear, porque no solo se trata del riesgo de perderse algún detalle o de no entender el volumen de información que maneja. Hay algo más que atrapa en esta cinta y que es necesario destacar: la edición. El ritmo que imprime Martin Walsh al metraje es impresionante. La continuidad entre tomas, la utilización de drones al servicio de la historia y los enlaces de las secuencias resultan gratamente sorprendentes. Solo un ejemplo: cuando una motocicleta salta al vacío, lleva cierta velocidad de desplazamiento. Cuando la escena pasa al plano contrario, mantener esa misma velocidad no es algo frecuente, pero aquí funciona perfectamente. Está bien, es un detalle, pero en esta producción existe el cuidado técnico y el resultado se nota.
“In the Grey”, funciona perfectamente como un espectáculo que nos lleva al borde del asiento aunque sus giros no sean tan bruscos o podamos anticipar ciertas cosas. No importa. Lo que buscamos es sumergirnos en la historia y disfrutar de un espectáculo que capture los sentidos. Guy Ritchie lo consigue con esta película en solo 100 minutos, sin innovar demasiado pero manteniendo su sello característico con eficacia.
Ficha técnica
Título original: In the Grey
Año: 2026
País: Reino Unido
Compañías: Black Bear, Yellow Camel Studios
Género: Thriller. Acción. Drama | Espionaje. Ejército. Robos & Atracos
Guion: Guy Ritchie, Paul Tamasy, Eric Johnson
Música: Christopher Benstead
Reparto: Henry Cavill, Jake Gyllenhaal, Eiza González, Kristofer Hivju, Fisher Stevens, Rosamund Pike
Edición: Martin Walsh
Dirección: Guy Ritchie













