jueves, 5 de febrero de 2026

Aún es de noche en Caracas - Por Carlos Correa Acuña

Expectación. No había tenido la oportunidad de ver una película sobre la situación de Venezuela en los últimos años y justo llega este trabajo basada en la novela de Karina Sainz Borgo, “La hija de la española”.

Mariana Rondón y Marité Ugás, guionistas y directoras, elaboran un drama íntimo que muestra cómo Adelaida -Natalia Reyes-, una escritora de 38 años que acaba de perder a su madre es despojada de su departamento por las milicias revolucionarias. Sin saber qué hacer, se refugia en otro departamento del mismo piso, el de una vecina, y desde allí comienza a concebir un arriesgado plan para esquivar las protestas y los enfrentamientos callejeros con el objetivo de huir de un encierro obligado y cruel.

Uno de los elementos que llama la atención en esta película es el contrapunto entre la soledad de la protagonista y la violencia desatada en las calles. El ambiente externo se ve muy bien filmado y convincente, pero cuando las tomas regresan a los interiores, la cadencia del relato se acentúa y no logra contener la tensión. Si bien, los peligros traspasan la pantalla, usar como recurso algunos recuerdos y cierta ensoñación es algo que no funciona del todo bien.

Las situaciones reales -allanamientos, el asedio de las motocicletas y el actuar de grupos paramilitares- se sienten muy fuertes, generan temor e incrementan la sensación de orfandad de Adelaida. Esa apropiación en nombre de la revolución, pero también contradictoria por las disputas entre los mismos grupos que la generan, constituye una buena muestra de aquella dicotomía que genera el poder exacerbado.

Cuando entra en escena Santiago -Moisés Angola-, un joven supuestamente desaparecido por el régimen y que ahora colabora con los “colectivos”, la película parece tomar otro rumbo. No obstante, nuevamente se detiene, aunque entrega valiosa información sobre la represión y las torturas al enlazar con el pasado de Adelaida.

No hay duda que los recuerdos y añoranzas de la protagonista se convierten en su principal motivación para superar esta situación límite. No obstante, Natalia Reyes parece llevar demasiado peso sobre sí misma, pues no logra sostener la carga dramática ni transmitirla a su personaje. Esto se refleja en un metraje que se siente algo plano y monótono, dando cuenta de recursos limitados que solo consiguen un mayor desarrollo cuando la filmación regresa a las calles para describir los enfrentamientos.

“Aún es de noche en Caracas” no toma vuelo, se queda a ras de piso, al límite. No basta con hacernos vivir el conflicto de 2017 y tampoco proveer imágenes que por momentos pueden parecer un trabajo documental. Al no tener variaciones y sin la búsqueda de un arco dramático claro, la cinta se va desdibujando, perdiendo el interés progresivamente, al punto de ensayar un final que se torna predecible.

Como observación final, ninguna de las críticas al guion y a la filmación pueden disminuir el mérito que indudablemente tiene esta cinta: mostrar una realidad que apenas intuimos, pero que aquí vemos representada, quizá, con muchos más elementos de los que solo imaginamos al escuchar o leer noticias sobre lo que sucede en Venezuela.

Ficha técnica

Título original: Aún es de noche en Caracas
Año: 2025
Duración: 97 minutos
País: Venezuela
Compañías: Coproducción Venezuela-México; Redrum, Absolute Artists, Impression Entertainment
Género: Thriller. Drama
Guion: Mariana Rondón, Marité Ugás. Novela: Karina Sainz Borgo
Música: Camilo Froideval
Fotografía: Juan Pablo Ramírez
Reparto: Natalia Reyes, Moisés Angola, Sheila Monterola y Edgar Ramírez
Dirección: Mariana Rondón, Marité Ugás

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