En un amplio plano del desierto, aparece un hombre ataviado con una armadura acompañado de un niño pequeño. El paisaje es desolador, seco, caluroso y agobiante. Sin más detalles, solo observamos la acción. Es el final del viaje; no hay salida posible.
Mientras esas imágenes se asientan, encontramos al escritor Ohm Bauman -Adam Scott- en medio de un dilema. No sabe cómo concluir su libro y debe saldar deudas emocionales pendientes. Sus padres han muerto y aún conserva sus cenizas, por lo que es el momento de cerrar esa parte de su historia. Viene a su mente el Hotel Bilberry Woods, en Irlanda, donde sus padres pasaron su luna de miel. ¿Acaso llevar sus restos hasta ese lugar le permitiría cerrar el duelo?
Ohm es un escritor de historias de terror, de muy pocas palabras, hosco, de mal carácter y retraído, un personaje bastante antisocial, casi un ermitaño. El viaje lo saca de su zona de confort, porque se enfrenta a experiencias completamente nuevas. La búsqueda de un lugar para dejar las cenizas de sus padres lo lleva a un encuentro extraño con alguien que más adelante terminará siendo clave en la trama. Se trata de Jerry -David Wilmot-, un hombre que vive en su camioneta y que acostumbra beber leche mezclada con hongos mágicos.
Muy pronto, dos acontecimientos marcan el relato. Al mismo tiempo, Fiona -Florence Ordesh-, la encargada del bar del hotel; Mal -Peter Coonan-, el recepcionista; Fergal -Michael Patric-, el jardinero; y Alby -Will O'Connell-, el botones, asumen papeles importantes en la historia. Desde ese momento, la búsqueda inicial de Ohm se transforma en el camino para superar su pasado y, al mismo tiempo, en una lucha por sobrevivir.
Escrita y dirigida por Damian McCarthy, “Hokum” no es la típica película de terror a la que estamos acostumbrados. Al contrario, va un poco más allá, pues no se apura en revelar sus cartas a pesar de usar varios recursos asociados al género. A través de enlaces, recuerdos y breves diálogos, el director nos propone una experiencia más atmosférica que real, para que la imaginación complete los vacíos. Con una construcción lenta, son las imágenes, junto con la música, las que generan impacto, siempre en ambientes poco iluminados, con colores pálidos y luces que potencian una penumbra en la que los sonidos se cuelan por las rendijas del relato.
La cinta desarrolla varias capas temáticas. Una de ellas es la brujería, pero no abusa ni recurre a soluciones sobrenaturales ridículas. Esa decisión marca una diferencia, porque es el espectador el que debe cuestionar qué es real y qué no, y hasta qué punto la historia personal de Ohm -su pasado traumático y su camino de redención- constituye realmente el motor del metraje.
En el plano de las actuaciones, ayuda mucho la presencia de Adam Scott ocupando el rol central. Quienes lo hemos visto en producciones como “Severance”, podemos ratificar que es un actor difícil de leer y predecir, capaz de confundirnos con su mirada, alguien que saca mucho partido al manejo de la ambigüedad en escenas con pocos diálogos. Respaldado por un equipo sólido, Scott asume gran parte del peso dramático y se mueve con comodidad, manteniendo la tensión hasta la última escena.
“Hokum”, en un poco menos de dos horas, resulta interesante justamente por ser diferente. Afortunadamente no cae en clichés; evita así exageraciones y rumbos fáciles, para cerrar de manera coherente y circular, muy por encima de lo que promete en un comienzo.
Ficha técnica
Título original: Hokum
Año: 2026
Duración: 101 minutos
País: Irlanda
Compañías: Coproducción Irlanda-Emiratos Árabes-Estados Unidos; Cweature Features, Imagenation Abu Dhabi FZ, Neon Films, Spooky Pictures, Team Thrives, Waypoint Entertainment. Distribuidora: Neon
Género: Terror | Sobrenatural. Literatura. Familia. Brujería
Guion: Damian McCarthy
Música: Joseph Bishara
Fotografía: Colm Hogan
Reparto: Adam Scott, Peter Coonan, David Wilmot, Florence Ordesh, Michael Patric, Will O'Connell, Brendan Conroy, Austin Amelio
Dirección: Damian McCarthy

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