Tres decisiones de la directora Karin Cuyul marcan este trabajo documental. La primera, mostrar imágenes en color de una época asociada al blanco y negro. La segunda, componer el metraje con imágenes poco conocidas, la mayoría registradas de manera casera. Y la tercera, no hacer una película triste, elección que apunta hacia el futuro.
Este es un recorrido muy personal de la autora y comienza con el funeral oficial del presidente Salvador Allende, realizado el 4 de septiembre de 1990, apenas recuperada la democracia en Chile. Karin Cuyul deja claros sus sentimientos de pesadumbre y desesperanza debido a las muchas expectativas existentes ante un futuro que se ha va quedando atrás, subsumido por un presente que, finalmente, resulta ser eterno. La búsqueda de paz y tranquilidad queda a medio camino. ¿Existen otras opciones, otros caminos, otros rumbos?
Pronto pasamos al plebiscito del Sí y el No del año 1988. Ante la derrota de la dictadura en las urnas, la elección presidencial lleva a que, en 1990, Patricio Aylwin asuma el mando de la nación mientras el General Augusto Pinochet se queda como Comandante en Jefe del Ejército y luego como Senador vitalicio. El cuestionamiento surge espontáneo en uno de los testimonios: “tenemos un No ganador pero un Sí mandador”. La esperanza comienza a transformarse en resignación; la resistencia es vital para poder seguir creyendo en algo. Los sentimientos cambian, derivan en pesimismo y tristeza.
Si el eje principal de esta cinta es la figura de Salvador Allende, Karin Cuyul sitúa a Pinochet en la vereda opuesta. Se detiene en el proceso judicial desarrollado en el extranjero, su detención en Londres, su defensa por parte del Estado, su regreso a Chile y su muerte el 10 de diciembre de 2006, sin que en el país se concretara una sentencia judicial.
Más adelante, la directora conecta con el denominado “estallido social”, ocurrido el 18 octubre 2019 y la expectativa que provocó en muchas personas: la posibilidad concreta de impulsar cambios profundos y redactar una nueva Constitución. Todo aquello se desmorona el 4 de septiembre de 2022, cuando, en el plebiscito de salida, la opción Rechazo alcanza un 62% contra un 38% del Apruebo. La resignación se transforma en aceptación, algo similar a un “statu quo” que se torna permanente.
“La vida que vendrá” tiene una línea editorial coherente y clara. Archivos amateurs e imágenes desconocidas agregan gran valor a un trabajo sobre una etapa política del país. Karin Cuyul logra generar un relato que se transforma en un testimonio personal e intenso, una voz que, en palabras de la propia directora, da cuenta de un país que no fue.
Ficha técnica
Año: 2025
País: Chile, Colombia
Duración: 92 minutos
Producción: Joséphine Schroeder (Chile)
Co-producción: Jerónimo Atehortúa (Colombia)
Guión: Karin Cuyul
Producción ejecutiva: Joséphine Schroeder, Miguel Yilales, Jerónimo Atehortúa, Juan Sebastián Mora Baquero, María José Alarcón Ardila
Compañías productoras: Pequén Producciones (Chile), Invasión Cine (Colombia)
Sonido: Diana Martínez Muñoz
Montaje: Federico Atehortúa
Postproducción de sonido: Guateque Cine
Post de color: Darío Órdenes (Albatros Post – Chile)
Diseño sonoro: Diana Martínez Muñoz, José Delgadillo Gaviria
Dirección: Karin Cuyul

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