El punto de vista expuesto por Pakarati es íntimo: un relato que cobra vida a través de las voces de los descendientes de quienes protagonizaron los hechos. Si bien a la película le cuesta comenzar, con testimonios parciales y un tanto desconectados, poco a poco va profundizando y poniendo el foco en la individualización de cada testimonio y su incidencia en la historia.
Lo cotidiano, las dinámicas y la forma de vida al interior de la comunidad, marcan los recuerdos, anécdotas y sentimientos arraigados de quienes sostienen un metraje que no teme sumergirse en la memoria, la dignidad y la transmisión entre generaciones orgullosas de su origen y de su pueblo.
Pakarati también aborda un aspecto poco conocido. La soledad de algunos habitantes que, ante la opresión y las crecientes dificultades, buscan abandonar la isla en busca de nuevos horizontes. Sin embargo, el vínculo con la isla se vuelve prioritario; terminan volviendo para trabajar por un bien mayor y universal.
“Me interesaba mostrar cómo, en una comunidad pequeña como Rapa Nui, las historias siempre se entrelazan. Personas de distintos lugares y orígenes terminan formando parte de una misma memoria. Esta película habla de ese cruce de vidas y de cómo todos quienes habitan un territorio, de una u otra forma, pasan a ser parte de su historia”, reflexiona el director Leonardo Pakarati.
Hay un incidente que marca un punto de inflexión. Se trata de un accidente que marca un antes y un después en el relato. En ese momento de clímax emocional, comprendemos que las historias individuales no solo están relacionadas, sino que constituyen algo mucho más importante: son el motor vital de un grupo de personas estrechamente vinculadas, dispuestas a realizar los mayores sacrificios en beneficio de su comunidad.
“La película muestra un momento en que el pueblo rapa nui comenzaba a recuperar su voz y su relación con el territorio. Mirar ese pasado permite entender mejor muchas discusiones actuales sobre identidad, autonomía y la forma en que una comunidad decide contar su propia historia”, destaca Pakarati.
Un particular orgullo recorre de forma constante el metraje. De manera muy clara, releva la importancia de los ancestros a través de su legado. El director no elude aspectos conflictivos, como el control político por parte de la Armada chilena, la opresión y también la explotación y sometimiento que sufrió la isla. Además, pone sobre la mesa la llegada del turismo, y con ello el dinero, con los pros y contras de un desarrollo que amenaza las tradiciones al prometer mejores condiciones de vida para los habitantes de Rapa Nui.
“Los hijos” es un homenaje abierto que enseña y realza la cultura de un pueblo ejemplar. Emocionan sus experiencias, porque casi sin querer las hacemos propias. En el formidable ejemplo de levantar un moái a punta de piedras y palos, con un ingenio a prueba del mejor diseño de ingeniería, la metáfora resulta perfecta. Es, en rigor, el pueblo rapa nui el que se levanta a sí mismo y se pone de pie, rescatando lo mejor de su historia para mirar hacia adelante con pie firme y raíces sólidas que parten reconociendo a sus antepasados para, desde allí, forjar su futuro.
Ficha técnica
País: Chile
Producción: Paula Rossetti y Claudia Barril
Casa Productora: Mahatua Producciones
Año: 2025
Duración: 72 minutos
Guion: Leonardo Pakarati Quiroz
Montaje: Diego Macho
Dirección de fotografía: Guillermo Bravo Silva
Reparto: Brigid Mulloy, Thor Heyerdahl Jr, Enrique Baeza, Marta Hotu, Enerike Carrasco, Leonardo Pakarati
Director: Leonardo Pakarati

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