Esta película comienza unas pocas horas antes del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Precisamente la noche anterior. El capitán Jorge Silva, ex paracaidista y jefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea, prepara la rutina del día siguiente junto a un joven recién llegado del sur. Sus indicaciones son claras; las órdenes son exactas. Nada hace sospechar que, esa madrugada, un levantamiento militar cambiaría para siempre la historia del país.
La Academia de la Fuerza Aérea, donde se entrenan jóvenes cadetes, es una institución destinada a la formación. Sin embargo, todo se modifica la mañana del 11. Pese a no estar involucrados directamente en lo operativo, con la llegada de un nuevo jefe, el coronel Jahn, se ordena disponer de un lugar para trasladar personas, espacio que pasa a llamarse “Hangar Rojo” y que se convierte en un centro de detención y torturas.
Ante este escenario, el capitán Silva, brillantemente interpretado por Nicolás Zárate, se debate ante un dilema vital: obedecer sin cuestionar las órdenes superiores o seguir su conciencia moral.
El director Juan Pablo Sallato filma un excelente guion de Luis Emilio Guzmán. El texto es íntimo, impresionista, un ejercicio de contención y suspenso psicológico que expresa de manera convincente la angustia y la tensión de esas horas clave.
El manejo cinematográfico sobresale por su capacidad de inmersión. Algunos planos cerrados son realmente intensos. Más que observarlos, los sentimos: traspasan la pantalla. Por otra parte, aquellos planos abiertos, junto con largas tomas, provocan un marcado contraste. La decisión de filmar en blanco y negro constituye también un aporte sustantivo. Todo esto, sumado al seguimiento de la acción con cámara en mano, genera una sensación de inestabilidad permanente, un formato perfecto para dar cuenta de un momento incierto cuyo resultado aún es imprevisible.
Otros aspectos técnicos en los que esta cinta destaca son el sonido y la iluminación. Hay detalles muy logrados y otros que podemos interpretar de varias formas, como ese sonido abombado que va más allá de ser solo un efecto. En la partitura de Alberto Michelli y Matteo Marrella sobresalen los solos de cello, una profundidad que se consigue aplicando motivos sencillos que calan hondo.
El ritmo cadencioso de la cinta nunca pierde tensión estructural. Es más, el suspenso es permanente, pues no sabemos qué curso tomarán los hechos. MMucho menos podemos sospechar el camino que Silva tomará. Es todo incertidumbre, duda, cautela y emociones contenidas.
La actuación protagónica de Nicolás Zárate es excelente. Su interpretación no solo es creíble, sino que parece habitar realmente a su personaje. Solo con su gestualidad transmite sus contradicciones internas. La tensión que denota durante las horas previas permite vislumbrar que algo sabe sobre lo que sucederá, pero aún así no queda claro. Su vida familiar está supeditada a su rol militar; sin embargo, poco a poco cobra mayor importancia. La presencia del joven sargento que viene del sur es más trascendente de lo que en un comienzo parece. ¿Será un recuerdo de su propia vida, de sus motivaciones iniciales, de sus ilusiones y sueños al ingresar a la Fuerza Aérea?
El trabajo con los roles secundarios es otro punto alto de la dirección. Tanto Marcial Tagle como Boris Quercia desarrollan sus papeles con notable convicción. Sus personajes se comprenden y se recuerdan por los detalles; complementan el escenario e inciden fuertemente en las acciones del protagonista.
La representación de la represión resulta muy real. Los presos, los abusos y las torturas entregan sentido de realidad. Los interrogatorios y principalmente aquello que se siente, aunque no se ve, configuran un panorama desolador en medio de una oscuridad que amenaza con ser permanente.
Jorge Silva se encuentra entre las órdenes de sus superiores y sus contradicciones internas. ¿Acepta o se rebela?Es una decisión personal en la que entran en juego la lealtad y la rectitud, pero que recae directamente en su conciencia. Cuando reciba una instrucción brutal se enfrentará a un calvario. ¿Qué predominará? ¿La obediencia jerárquica o sus principios morales?
“Hangar rojo”, basada en el libro "Disparen a la bandada" (2002), de Fernando Villagrán, es una película valiente y honesta, una mirada íntima al interior de lo sucedido con posterioridad al golpe de Estado. Con gran contención, pero a la vez con mucha intriga, este thriller se posiciona como un trabajo sólido, una cinta que aporta una mirada distinta sobre un momento que dividió a Chile y cuyas secuelas se mantienen hasta nuestros días.
Ficha técnica
Título original: Hangar rojo
Año: 2026
Duración: 81 minutos
País: Chile
Compañías: Coproducción Chile-Argentina-Italia; Villano Producciones, Brava Cine, Rain Dogs, Berta Film, Caravan
Género: Drama. Intriga | Dictadura chilena. Años 70. Ejército. Política
Guion: Luis Emilio Guzman
Música: Alberto Michelli, Matteo Marrella
Fotografía: Diego Pequeño
Reparto: Nicolás Zárate, Boris Quercia, Marcial Tagle, Camila Stuardo, Aarón Hernández, Juan Cano
Dirección: Juan Pablo Sallato

No hay comentarios.:
Publicar un comentario