miércoles, 18 de marzo de 2026

Pinocho - Por Carlos Correa Acuña

Esta versión de “Pinocho” propone un enfoque distinto. Esta vez, el trabajo viene de Rusia y mezcla muy bien a los actores reales con la animación.

La historia cambia, pero la esencia se mantiene. Papá Carlo -Aleksandr Yatsenko- tiene el deseo de tener un hijo. Su sueño se cumple de forma mágica luego de tallar un tronco que cobra vida inesperadamente. El resultado es un niño de madera, simpático, vivaz y tremendamente inquieto.

Desde su primer día de clases, Pinocho se mete en problemas debido a su inocencia. Para él, nada es malo o tiene otro sentido. Esa forma de ver las cosas lo lleva, incluso, a interrumpir una obra de teatro pensando que lo que ocurría allí era real. Pese a la resistencia de su padre, Pinocho es obligado a unirse a la compañía de teatro de títeres de Karabas Barabas -Fyodor Bondarchuk-, un empresario que trata muy mal a sus colaboradores.

En las presentaciones del grupo, Pinocho pasa a ser la atracción principal. Hay un claro aprovechamiento, el que se intensifica luego de una gran gira mundial, en el que logran transmitir mensajes positivos pese al mal ambiente laboral. Al regresar, el conflicto estalla rápidamente. Los actores se rebelan y abandonan a Barabas, dejándolo únicamente con su asistente.

Pinocho no tiene miedo y explora otros caminos, pero se topa con dos farsantes, unos ladrones de ilusiones que no tienen ningún reparo ético para ejecutar sus engaños. Mientras el teatro de Barabas trata de sobrevivir, todos buscan a Pinocho, quien, finalmente, logra salir de ese círculo para regresar al pueblo y reencontrarse con su padre.

Por supuesto, ocurren muchos otros eventos en esta película que aborda de manera lúdica la inocencia, las relaciones humanas y los duros aprendizajes de un niño que va construyendo su propio camino. Pinocho no tiene prejuicios, simplemente actúa aunque su conciencia -representada por las tres cucarachas- intente orientarlo o incluso detenerlo.

“Buratino”, su título original, corresponde a una adaptación de la novela infantil soviética “La llave de oro”, de Alexéi Nikolayevich Tolstói, que a su vez se basa en la inolvidable novela italiana de 1883 “Las aventuras de Pinocho”, escrita por Carlo Collodi. En esta oportunidad, dirigida por Ígor Voloshin, el carácter musical y la certera mezcla realidad-animación, permiten modernizar la película de Leonid Nechayev del año 1975, llamada “Las aventuras de Buratino”.

Con un gran cuidado por los escenarios -se construyó, en el Parque Cinematográfico MosKino, un estudio de más de 7.000 metros cuadrados para recrear una gran ciudad italiana de fines del siglo XIX-, esta cinta contiene una preciosa recreación de decorados, un sinnúmero de detalles y amplia participación de extras para cada una de sus escenas exteriores.

“Pinocho”, con algo más de una hora y media de metraje, funciona como una moraleja. Ante la confrontación de valores y antivalores, emergen lecciones y aprendizajes. El mundo es cambiante y todos somos distintos. Aceptar lo que somos, valorar la diversidad y asumir su importancia, se transforma en el camino de enseñanza. Pinocho lo sigue demostrando, cada día, a través de sus diferentes historias y versiones, con un mensaje didáctico, simpático y que mantiene plena vigencia.

Ficha técnica

Título original: Buratino (Pinocchio)
Año: 2026
Duración: 102 minutos
País: Rusia
Compañías: Art Pictures Studio, NMG Studio, Studio Plus, Vodorod
Género: Fantástico. Aventuras | Cuentos
Guion: Aksinya Borisova, Alina Tyazhlova, Andrey Zolotarev
Música: Aleksei Rybnikov
Fotografía: Maxim Zhukov
Reparto: Vitaliya Korniyenko, Aleksandr Yatsenko, Anastasiya Talyzina, Mark Eydelshteyn, Stepan Belozyorov, Ruzil Minekaev, Fyodor Bondarchuk, Lev Zulkarnaev, Viktoriya Isakova, Alexander Petrov, Svetlana Nemolyaeva
Dirección: Igor Voloshin

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