A diferencia de tantos filmes sobre el holocausto, esta se centra en las relaciones entre el joven psiquiatra Dr. Kelley y Hermann Göring.
De ninguna manera pretende justificar las monstruosidades del genocidio. Pero con madura inteligencia evita también caer en burdo maniqueísmo.
Indagando en las motivaciones más profundas de los alemanes, se nos revela que tampoco muchos magnates judíos fueron santos impolutos.
El dilema del psiquiatra Dr. Douglas Kelley es - gradualmente - enfrentar lo “relativo” del origen de las aberraciones humanas.
Una cosa es el Juicio mismo, y la realidad de los crímenes que merecen Justicia, y otra es internarse en las mazmorras sangrantes de las motivaciones que llevan a los seres humanos a comportarse peor que bestias.
Y recordemos que la novela original fue escrita por un lúcido judío: Jack El-Hai.
Como en todo conflicto humano, surge la controversia entre la psicosis y la naturaleza intrínseca del espíritu humano, que puede albergar tanto la extrema santidad como la más abyecta maldad y perversión.
Una competencia entre el riguroso profesionalismo científico y las infinitas argucias de la mente humana por sobrevivir.
Dilema insondable del que solo pudieron “escapar”, por medio del suicidio, tanto Göring como - años más tarde -el mismo psiquiatra asignado para el caso.
Un filme que nos entrega más interrogantes que conclusiones categóricas.
El narcisismo de Göring, sus dramas de infancia, y la inocencia de su familia nos sumergen en el eterno misterio de la conducta humana.
De una forma u otra, todo tiene motivaciones enclavadas en lo más profundo de las almas.
Constante metáfora de los juegos de prestidigitación, en que las mentes, según las circunstancias, pueden ser engañadas - o desviadas - por la pericia del mago de turno (¿Hitler?).
La producción del filme fue costosa e impecable en ritmo y parafernalia técnica. Los actores principales y secundarios muy bien escogidos (salvo el Papa Pío XII que más bien se parece a Pablo VI). Extraordinaria caracterización de Russell Crowe (Gladiador) como el obeso germano Göring. Y Rami Malek que - con excepción de Freddy Mercury en Bohemian Rapsody - es siempre él mismo, pero con notable verdad.
Los 140 minutos se hacen cortos por lo provocativo del tema.
Aunque parecieran invitarnos a humanizar a los primeros hombres juzgados en Núremberg, al final fueron, sin duda, malvados.
UN LLAMADO A RECONOCER LA ALIENACIÓN DE LOS JERARCAS INCLUYENDO LA NECESIDAD IMPERIOSA DE JUSTICIA UNIVERSAL. BUENA PERO REQUIERE MADUREZ Y REFLEXIÓN.
Ficha técnica
Título Original: Nuremberg
2025 Docudrama, jurídico/psicológico EE.UU., Hungría - 2,28 hrs.
Fotografía: Dariusz Wolski
Edición: Tom Eagles
Diseño Prod.: Eve Stewart
Guion: James Vanderbilt, Jack El-Hai
Actores: Rami Malik, Russell Crowe, Michael Shannon
Director: James Vanderbilt

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