“Responsabilidad con amor”
La historia está ambientada en el Chile de 1988, está inspirada en la novela homónima de María Edwards Urrejola y sigue la vida de María, una niña de 8 años que vive de lunes a viernes en un internado en Osorno, y los fines de semana regresa a la casa familiar junto al lago.
María es una niña curiosa, inquieta y amorosa que ama a sus padres, pero estos son jóvenes descuidados, mantenidos por la madre de ella y por los amigos de él. Pareciera que no les interesa trabajar, les gusta drogarse y pasarla bien, cuando pueden, por sus aires de grandeza. Pero ella, la madre, ya está aburrida de tanta tranquilidad y quiere volver a Santiago. Y ambos olvidan a lo más importante que debe tener presente un padre, por muchos problemas personales, psicológicos, sociales o de lo que sea que tengan: los hijos son prioridad. Y estos padres la descuidan. No la maltratan físicamente, y he aquí el grave problema de muchos padres, que creen que por mantener techo y comida es suficiente para no pasar tiempo de calidad con ellos. Y a la pequeña María no le dan tiempo de calidad, solo está el fin de semana con ellos y pareciera que estorbara. Ella trata de llamar la atención de alguna forma, incluso el descuido de ellos la pone en peligro, pero es como un fantasma que deambula, es un hada en el bosque que nadie ve. Solo la naturaleza es cómplice de sus penurias emocionales.
Su profesora y una amiga del colegio son su contención, pero no es de ellas esa labor, pero la sostienen como un bastón para que no caiga y que mantenga esa inocencia hermosa que la caracteriza.
La cinta es muy pausada. Se debe ver con la atención que requiere para poder impregnarnos de la soledad, de cómo la soledad de una niña se conjuga con una hermosa fotografía desoladora. Con los sonidos ambientales que nos alejan de la humanidad para perdernos en la naturaleza. De cómo un lugar tan bello puede ser cómplice del abandono infantil.
¿Qué diferencia hay en la actualidad? Ninguna. La indiferencia paterna hacia los hijos es la misma excusa: “el trabajo, y llegué cansado como para prestarte atención”, y le agregamos ahora la tecnología; se le entrega un celular al hijo para mantenerlo alejado de lo importante: compartir en familia. Por lo que la pequeña María en la actualidad, estaría igual.
¿En qué puede fallar? En la lentitud al contarnos la historia, que no es malo, pero que a muchos puede que les moleste un tanto.
Ficha técnica
Dirección y guion: Miriam Heard
Elenco: Ema Godoy, Inés Martin, Valentina Muhr, Mario Horton, Heidrun Breier, Viviana Herrera
Dirección de fotografía: David Bravo
Sonido: Soledad Andrade
Largometraje de ficción / 98 minutos
Chile

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