Si bien antes hubo otro de similares méritos (El Castillo en el Cielo - 1986) el origen autobiográfico de este lo dotó de una potencia redentora de la infancia.
Algo donde sólo la animación puede fundir las penas de la realidad con la magia de la fantasía, para estimular las ansias de vivir y colmar al espíritu de Esperanza.
Cuando deben internar a la madre en un sanatorio, por tuberculosis, el padre, un profesor de colegio, se instala en la vieja casona de campo junto a sus dos pequeñas hijitas: Satsuki y Mei, la más chiquita. Allí jugarán, y vivirán aventuras, con los maravillosos espíritus del bosque circundante.
Hasta las traviesas partículas de hollín que habitan la casa abandonada serán sus amigas. Son las mismas que reaparecerán más adelante en El Viaje de Chihiro (2001).
Con mamá en el hospital, las niñas tienen todo el tiempo del mundo para explorar la naturaleza y el denso bosque adyacente: hogar de seres místicos y tiernos que solo los niños pueden ver.
Un día la pequeña Mei se interna en un agujero y descubre a una extraña criatura, mezcla de oso y conejo, que sin hablar la acoge con tal ternura que la niña se duerme sobre su pecho.
El nuevo amigo silencioso será Totoro. Y a él, junto a otros animalitos del bosque (Gato-bus-ciento pies) corresponderá hallar a Mei cuando, más adelante, creen que se ha perdido.
Tal es la única secuencia angustiosa de la película. Pero cuya solución contribuirá aún más a la mejoría de la madre y a la feliz maduración de todos los miembros de la familia.
La película carece del típico villano, de lecciones moralizantes, y de una historia con esquemas convencionales. Los personajes viven y disfrutan de las maravillas que cada día les trae.
Al carecer de un conflicto explícito, el argumento es audaz porque sólo se fundamenta en exponer la alegría de vivir, como poderoso antídoto contra los dolores inevitables de la vida.
Cuando Hayao Miyazaki y sus hermanos eran jóvenes, su madre padeció nueve años de tuberculosis espinal y pasó mucho tiempo en hospitales. Él confiesa que habría sido demasiado doloroso crear la película si los personajes principales hubieran sido niños en lugar de niñas. Lo importante fue cómo ese triste período de hogar dividido se enriqueció con la fantasía infantil.
Este legendario director japonés es también el autor de clásicos tales como La Princesa Mononoke (1997), El Secreto de la Sirenita (2008) y El Niño y la Garza (2023), entre otros.
Citas de Miyasaki:
“No hago películas que digan a los niños: “Deberías desesperarte y huir”.
“El mundo es lo suficientemente complicado como para explicarlo con palabras”.
“Lo que impulsa la animación es la voluntad de los personajes”.
“Hago todo a mano, incluso cuando podría usar la computadora”.
UN BELLO TESTIMONIO DE CÓMO LA IMAGINACIÓN PURA DE LOS NIÑOS AYUDA A SANAR EL MIEDO Y LA AUSENCIA. MUY RECOMENDABLE.
Ficha técnica
Título Original: となりのトトロ
1988 Cuento de hadas - fantasía sobrenatural - infancia Japón - 1,26 hrs.
Fotografía: Hisao Shirai
Edición: Takeshi Seyama
Música: Joe Hisaishi
Dir. de Arte: Kazuo Oga
Voces: Noriko Hidaka, Chika Sakamoto, Hitoshi Takagi
Guion y dirección: Hayao Miyasaki

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