“Devuélveme la vida”
La historia se centra en dos hermanos, Manuel y Óscar, que están enemistados y alejados desde hace muchos años, pero se reencuentran para cumplir con un negocio al que no se pueden negar.
Todo transcurre en Argentina. Manuel es un médico rural que se siente muy a gusto donde está, tiene lo que necesita, su felicidad está en las cosas simples y estables que tiene. Pero esa tranquilidad se destroza cuando aparece su mafioso tío; solo al verlo, sabe que eso es problemas. Y así es, lo obliga a efectuar “el negocio familiar” junto a su hermano, a quien no ve hace muchos años, un trabajo que había dejado atrás, en el olvido, y se había refugiado en una comunidad pequeña, en una tranquilidad que ahora se ve afectada.
El encuentro entre estos hermanos es duro, abriendo viejas heridas. Solo harán el trabajo por obligación y después, cada uno por su camino… o eso es lo que creen. Manuel y Óscar son muy diferentes: el primero no quiere nada con su familia, el pasado lo entristece; pero Manuel es el opuesto, busca lo que es más beneficioso para él, no le importan las consecuencias. Pero el actual trabajo encomendado, puede que provoque en ellos un cambio.
Aunque la sinopsis oficial de la película adelanta bastante, creo que mientras menos sepas de la cinta más la disfrutarás, ya que al comienzo no sabes quién es el héroe y quién el villano. Y este “negocio familiar” fue un buen elemento para llevarnos a este thriller, por lo que el guion es interesante y novedoso, aunque por escasos momentos, hay situaciones poco creíbles. Sí, juega mucho con los silencios, los cuales están bien empleados, donde los gestos y las miradas fueron bien efectuadas por los protagonistas, ya que fortalece esa relación compleja entre ellos. Las actuaciones, en general, estuvieron buenas. Destaco a los chilenos Daniel Antivilo y Luis Dubó, los más malos de los malos (en el buen sentido), no necesitan decirnos cuál es su rol, solo deben aparecer.
El paisaje mantiene relevancia y se mimetiza con la historia. Estamos en la frontera de Argentina y Chile, caminos desolados los cuales transmiten ese vacío de los protagonistas, esa soledad que los atrapa. Los terrenos áridos son como la aspereza que está en su interior, y en lo que deben enfrentar.
¿Se puede borrar el pasado y comenzar una nueva vida?
¿Se desea cambiar? ¿Renacemos?
Varias preguntas nos podemos plantear luego de ver esta película, llena de culpas, reproches, duelos no concretados y formas de buscar la libertad.
Ficha técnica
Dirección y guion: Santiago Esteves
Música: Mario Galván
Maquillaje: Beatushka Wojtowicz
Fotografía: Enrique Stindt
Protagonistas: Pedro Fontaine, Marco Antonio Caponi, Óscar de la Fuente
Argentina-Chile-España.
80 minutos. 2025.

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