jueves, 29 de enero de 2026

Sirat: trance en el desierto - Por Juan Pablo Donoso

Una metáfora apasionante y dolorosa. Viaje desgarrador a ninguna parte. Nos recordó El Salario del Miedo (1953).

Sirat en árabe significa "camino" o "sendero". En el contexto islámico es el puente delgado y filudo que las almas deben cruzar el Día del Juicio para pasar del Infierno al Paraíso: concepto central en la escatología musulmana.

El tema central de esta película es la PÉRDIDA: de los seres que amamos, de partes de nuestros cuerpos, de lucidez por medio de las drogas o del baile desenfrenado con sonido atronador.

La vida es como un gran desierto que debemos recorrer en pos del AMOR… desaparecido, o, tal vez también perdido.

Un hombre y su hijo pequeño llegan a un gran carnaval de música y drogas en las montañas agrestes de Marruecos. Buscan a la hija perdida. Como nadie la ha visto, deciden seguir viaje hacia el sur cruzando el desierto, protegidos por un grupo de sonidistas transhumantes marginales.

Película “rutera” que habla más que de un simple viaje: es una travesía interior disfrazada de ruta polvorienta, donde las decisiones pesan más que los kilómetros y donde lo inesperado se convierte en permanente.

Llegar a esa fiesta fue casi un albur de último momento - para que los marginales lisiados se convirtieran en los únicos compañeros fieles.

Solo nos redime la SOLIDARIDAD ante quienes están más desvalidos que nosotros. Compasión por aquellos cuyas vidas diarias son inestables. Nos recuerda que la resiliencia a menudo surge cuando menos la esperamos.

Nadie sabe cuánto vivirá, ni cómo morirá, ni siquiera qué hacer con su vida si sobrevive… solo seguir avanzando - hacia lo desconocido - por el desierto en un tren cargado con personas tan desoladas como ellos mismos. (Secuencia final)

El peligro nos aferra a la vida y, como en toda gran tragedia, los personajes deben tomar ciegas decisiones una y otra vez.

Energía hipnótica y vibrante gracias a la banda sonora y al ritmo preciso.

Música, fotografía, maquillajes y diseño de vestuarios son perfectos; hasta los personajes secundarios emanan autenticidad.

De ritmo reflexivo y sombrío, a ratos pone a prueba la paciencia del espectador. Ese mismo pulso irregular permite retratar la belleza de la paternidad, y la empatía de quienes los rodean.

Es una lenta y profunda reflexión sobre la fragilidad de la condición humana, y de la ilusoria seguridad de los occidentales.

Con qué facilidad las estructuras en que confiamos, tanto físicas como anímicas, pueden derrumbarse por los imprevistos.

Sin misericordia desmantela la distancia entre “ellos” y “nosotros”. Vamos sin saber qué nos espera en el próximo minuto. Impotencia ante lo inesperado.

Un niño inocente y su perrito - expuestos al desafío - abren la eterna interrogante sobre los misteriosos designios de Dios.

Oscila entre el drama familiar, la solidaridad, el peligro y el suspenso: como si la propia película necesitara perderse para encontrar su camino.

Candidata de España para los Premios Oscar 2026. 
Cannes - Ganadora Premio del Jurado

AVANZAMOS SIN SABER HACIA DÓNDE. LA META IMPORTA MENOS QUE EL CAMINO. IMPACTANTE Y EMOTIVA. EXCELENTE.

Ficha técnica

2025 Drama psicológico, aventuras España, Francia - 1,55 hrs. 
Fotografía: Mauro Herce 
Edición: Cristóbal Fernández 
Música: Kangding Ray 
Diseño de Arte: Laia Ateca 
Guion: Santiago Fillol, Oliver Laxe 
Actores: Sergi López, Bruno Núñez Arjona, Stefania Gadda 
Director: Oliver Laxe

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